Woodstock 1969

Un festival para la historia

La década de los sesenta tocaba a su final y Woodstock fue su gran fiesta de despedida. Un colofón cargado de arte, música y paz que también tuvo sus notas más oscuras como el fallecimiento de dos personas. No se puede entender parte de la cultura actual sin el Festival de música y arte de Woodstock. Marcó a una generación y desembocó en cambios para las venideras. Una evolución social y musical que acrecentó la figura de muchos de los artistas participantes elevándolas a la categoría de leyendas.

De la Luna a la Guerra de Vietnam

El equipo compuesto por Buzz Aldrin, Michael Collins y Neil Armstrong, habían logrado un hito para la humanidad: pusieron un pie en la Luna por primera vez. Fue a bordo del Apolo XI el 16 de julio de 1969. Un mes después, la madrugada del 9 de agosto, fue brutalmente asesinada en su casa de los Ángeles, Sharon Tate. La actriz, embarazada de 8 meses y esposa de Roman Polanski, se encontraba junto a otras cuatro personas cuando fue asaltada por seguidores de la secta conocida como «La Familia» dirigidos por su líder Charles Manson. Mientras tanto, la sociedad norteamericana empezaba a estar molesta con la guerra en la que estaba inmersa en Vietnam. Las imágenes de soldados norteamericanos torturando a prisioneros o las altas bajas que sufrían los propios estadounidenses fueron el acicate para que la población saliese a la calle.

El movimiento hippie vivía un auge cada vez mayor. Lo que comenzó como un levantamiento contracultural, libertario y pacifista a pequeña escala en pequeñas comunas, creció hasta grandes niveles. Los seguidores aumentaban y la influencia era cada vez mayor con presencia en grandes manifestaciones por la paz con gran repercusión. El Festival de Woodstock sería su gran fiesta.

Un estudio de grabación que desembocó en un festival

Un anuncio en el Wall Street Journal de dos jóvenes con capital ilimitado que quieren poner dinero en proyectos fue el inicio de todo. Estos dos jóvenes eran John Roberts, rico heredero de un emporio farmacéutico, y Joel Rosenman, artista que rechazó un contrato en Columbia para dedicarse a los negocios. Por aquella época tienen 22 y 25 años, respectivamente. La propuesta de crear un sello nuevo de la mano de Michael Lang y Artie Kornfeld será la gran apuesta de los inversores. Lang, de 24 años, tiene una tienda de productos canábicos y Kornfeld, de 25 años, es vicepresidente de Capital Records. En un principio querían recaudar dinero para financiar un estudio de grabación de discos en Woodstock. En él pretendían producir a artistas de gran escala entre los que se encontraba el propio Bob Dylan, que habitaba en esta localidad. Por aquel entonces el cantautor vivía apartado del foco mediático tras su accidente de moto sufrido en 1966. La idea inicial de tener un sello se transforma en un festival y en enero de 1969 arrancó la aventura empresarial de Woodstock Ventures.

Tras unos primeros contactos para desarrollarlo en la localidad de Woodstock, sus habitantes se negaron. No querían que se convirtiera en otro Zip to Zap que acabó con fuertes disturbios en la localidad de Zap. Los organizadores optaron por Wallkill, a 65 kilómetros de distancia. Los lugareños volvieron a oponerse pero el granjero Max Yasgur ofreció su campo de alfalfa situado en Bethel. El acuerdo se cerró finalmente en 75.000 dólares con el granjero. Faltaba solamente un mes y toda la logística por organizar, incluido el cartel.

Composición del cartel

Uno de los artistas que más empeño tenía la organización en subir al escenario de Woodstock fue Bob Dylan pero finalmente descartó la invitación. Nunca se esclareció la razón principal por la que decidió no formar parte. Se rumorea que cansado del gran número de hippies que le acosaban en su retiro en el pueblo de Woodstock, no quería formar parte de un evento en el que iban a acudir en gran masa. La otra posible razón es que ese mismo fin de semana uno de sus hijos estaba hospitalizado y no podría participar. Semanas después tocaría en el Festival de la Isla de Wight el 31 de agosto.

Jimi Hendrix era uno de los músicos referencia del momento. Los organizadores se pusieron en contacto con su manager y este pidió un trato protagonista para el guitarrista. Eso incluía el puesto más alto en el cartel y un pago por la actuación que rondaría los 100.000 dólares (lo que solía cobrar en ese momento). Michel Lang quería que todas las bandas aparecieran en la misma medida en el póster, sin que ninguna obtuviera un reconocimiento o tamaño de letra más grande. Se trataba de un festival por encima del dinero o los participantes. El gerente de Hendrix rebajó su propuesta y pidió 50.000 dólares. Lang se negó y propuso un pago máximo para todas las estrellas que sería de 15.000 dólares. Finalmente se llegó a un acuerdo en el que Jimi Hendrix tocase dos veces, un acústico el viernes y otro concierto el domingo que cerraría el festival. Hendrix solo llegó a tocar una vez.

Una de las actuaciones deseadas era la de los Beatles. Se habló con John Lennon para un primer acercamiento. Se rumoreó que este no tocaría con los Beatles a menos que también lo hiciesen los Plastic Ono Band, en el que se encontraba su esposa Yoko Ono. Que los Beatles no ofreciesen un concierto a gran escala desde 1966, el final cercano de la banda y que el gobierno estadounidense no permitía la entrada a Lennon en el país, tampoco ayudaron para que los cuatro de Liverpool pudiesen finalmente actuar.

Santana eran unos desconocidos por el público en la época pero su representante, Bill Graham, logró colarlos en el festival. Graham era un gran promotor de conciertos en Estados Unidos y eso facilitó que el grupo liderado por Carlos Santana estuviera en el cartel.

The Doors fue otro de los grupos contactados para actuar. Jim Morrison estaba procesado judicialmente por el incidente del concierto en Miami meses antes el 1 de marzo. Morrison subió al escenario de la ciudad de Florida ebrio, gritando y comenzó a quitarse la ropa. Esto complicaba la participación de The Doors que finalmente rechazaron participar al considerar que no era un festival en la ciudad de Nueva York, sino en una pequeña granja.

Janis Joplin había formado Kozmic Blues Band a principios de 1969. Las críticas no fueron nada favorables tras publicar su segundo disco I Got Dem Ol’ Kozmic Blues Again Mama!. En abril comenzó una gira por Europa, pasando por Estocolmo, Frankfurt, París y Londres. Su presencia en Woodstock estaría confirmada meses después.  

The Jeff Beck Group tenían un acuerdo para tocar pero meses antes se disolvieron. En el grupo destacaban las figuras de Rod Stewart y de Ronnie Wood. Posteriormente el grupo volvió a juntarse con otra formación entre 1970 y 1972.

The Who era otro de los conjuntos musicales más potentes del momento. Referentes de la cultura Mod y espectaculares en sus directos. No sería fácil convencer a los Keith Moon o Pete Townshend. Se organizó una cena con espaguetis y mucho vino. No tardaron en aceptar la oferta.

Led Zeppelin o The Byrds fueron dos de las grandes bandas que rechazaron actuar. Los primeros al considerar su posición en la lista como un grupo más y los segundos por el poco dinero que les ofrecían y cansados de los festivales de verano.

Quedó un cartel de 33 artistas con nombres como Joe Cocker, Joan Baez, Jefferson Airplane, Richie Havens, Crosby, Stills, Nash & Young, Creedence Clearwater Revival… o los citados anteriormente. Finalmente fueron 32 porque los recién formados Iron Butterfly se quedaron sin helicóptero y no pudieron llegar. Las malas lenguas hablaban de que los componentes se habían peleado en el aeropuerto.

El diseño del cartel estaba compuesto por un pájaro blanco sobre un clavijero de una guitarra. En el se exponía el lugar donde se iba a celebrar el festival y los artistas confirmados bajo el lema «Tres días de paz y música».

Llegó el día

Se esperaba la llegada de 50.000 asistentes al festival a lo largo de los tres días que duraría. Las estimaciones fallaron ya que se desplazaron cerca de medio millón de personas. La New York State Thruway se convirtió en una ratonera. Muchos asistentes decidieron abandonar sus vehículos e ir andando hasta el festival. El atasco duró casi una semana, y algunos de los artistas invitados tuvieron que llegar al lugar en helicópteros que alquiló la organización.

El festival costaba 7 dólares diarios y 18 dólares las tres jornadas completas. Pero en el desastre organizativo los esfuerzos se centraron en el escenario y no en el vallado del lugar. El festival terminó siendo gratuito y la gente terminó acampando donde podía.

La logística fue mala y afectó al sistema de abastecimiento, en concreto a la comida. La empresa de restauradores encargados de dar de comer a los asistentes no suplió las necesidades ni de lejos. Se dispararon los precios y comenzaron las protestas que terminaron con dos puestos quemados. La respuesta solidaria de vecinos del Bethel y el empuje de Hugh Romeny, líder de una comuna hippie que estaba al cargo de la seguridad del festival, terminaron por hacer llegar comida a todos los presentes en el festival.

Conciertos

El festival empezó con una hora de retraso porque fue difícil encontrar a alguno de los artistas en condiciones para salir al escenario o no habían llegado a consecuencia del gran atasco. Tim Hardin, que iba a abrir el festival, estaba demasiado puesto y su actuación se retraso después de la de Bert Sommer. A Richie Havens le sacaron a cantar el primero, aunque no le tocaba. Abrió las actuaciones del primer día y tuvo que alargar su repertorio porque los siguientes en tocar no estaban listos. Su actuación fue brillante con su canción Freedom como un emblema que después se convirtió en un himno mundial.

Sweetwater, una banda de rock psicodélico que iban a tocar en quinto lugar, no pudieron llegar a tiempo. La multitud tuvo que ser entretenida por uno de los agricultores del pueblo que realizó unos ejercicios de yoga. Fue entonces cuando la lluvia hizo presencia. Ravi Shankar tocó bajo las gotas de agua un set de tres canciones con una duración de 35 minutos. El mal tiempo provocó que el campo se embarrara y los asistentes, muchos desnudos, jugasen a tirarse en el barro.

Una de las artistas más activas políticamente durante el festival fue Joan Baez. Había sido participe en la marcha sobre Washington de 1963 por los derechos civiles junto a Martin Luther King, viajó a Vietnam en misión humanitaria y subió al escenario de Woodstock embarazada de seis meses para clamar por los derechos de la sociedad a través de sus canciones. La reina del folk cerró la primera jornada a ritmo de We Shall Overcome.

A John Sebastian, que no estaba en el cartel, le sacaron al escenario con su guitarra, afectado por el ácido, porque el escenario estaba mojado y no se podían poner los amplificadores para Santana. Se encontraba en el backstage y de forma improvisada le invitaron a salir al escenario. La actuación de Sebastian fue una grata sorpresa de Woodstock 1969. Los efectos de la marihuana y el LSD le hicieron gritar durante el concierto en constantes ocasiones:

«¡Sois realmente geniales!»

Santana llegó al festival con tiempo para sondear el ambiente. Eran un grupo desconocido de rock psicodélico con tintes africanos-latinos y no sabían como encajarían en el público norteamericano. Su líder, Carlos Santana, fue recibido por Jerry García a su llegada. García le ofreció consumir mescalina para relajarse. Santana tenía todo calculado para la hora de su actuación:

«A ver, son las 12:30 del día. Para cuando den las dos de la mañana, estaré bien«

La sorpresa vino dos horas después cuando le reclamaron para subir al escenario. El concierto fue un éxito a pesar de los efectos alucinógenos que sufrió Carlos Santana. La clave estuvo en el sonido poco común de las congas en las bandas que se presentaron en Woodstock.

Los Grateful Dead tuvieron que parar su concierto durante la interpretación de la quinta canción, Turn on Your Love Light, a causa de un sobrecalentamiento de los amplificadores del escenario. El grupo durmió en el bosque junto con los espectadores durante la celebración del festival.

Por la mala organización Janis Joplin tuvo que esperar más de 10 horas para tocar. La cantante paso la mayor parte del tiempo consumiendo alcohol y heroína. No fue uno de sus mejores conciertos pero dejó un buen repertorio de 10 canciones y terminó aclamada por lo que tuvo que volver a subirse al escenario para interpretar Ball and Chain. Otra de las anécdotas que vivió fue cuando durante un concierto una parte lateral del escenario se rompió. Joplin se encontraba en ese momento junto a Grace Slick. Finalmente salieron ilesas.

The Who, cabeza de cartel del sábado, empezaron a actuar a las 5 de la mañana del domingo. En el concierto, que duraría una hora, presentaron su albúm Tommy. En un momento en el que Pete Townshend afinaba su guitarra, el activista social Abbie Hoffman subio al escenario, agarró un micrófono y protestó por el encarcelamiento de John Sinclair, líder del White Panther Party y mánager de la banda MC5, que había sido condenado a 9 años de prisión por posesión de marihuana. Esto no le gusto al guitarrista británico que golpeó con su guitarra a Hoffman y afirmo al público:

«Al próximo imbécil que suba al escenario lo mato ¿Vale?«

A pesar de este incidente el concierto fue impecable y terminó con las primeras luces del amanecer al ritmo de My Generation y Naked Eyed. Pete Townshend anunció el final del concierto aporreando su guitarra para luego lanzarla a la multitud.

Joe Cocker sería el encargado de abrir el festival el tercer día. El cantante británico, un desconocido de 25 años para el público estadounidense, tenía previsto subirse al escenario a las 8:00 de la mañana. Finalmente lo hizo a las 14:00 horas después de la actuación de Jefferson Airplane que habían brillado al inicio del día con temas como Somebody to Love o Volunteers. Una tormenta eléctrica interrumpió el concierto de Cocker que fue reanudado y enmarcado como uno de los mejores de la cita. En 40 minutos a través de 10 canciones conquistó al público. Para el recuerdo quedará su versión de With a little help from my friends de los Beatles, que le valió para convertirse en una estrella y conquistar el número 1 en Reino Unido.

Tras las actuaciones de Paul Butterfield Blues Band y Crosby, Stills, Nash & Young, Jimi Hendrix se encargaría de poner el broche final a Woodstock 1969. Llegó en una avioneta a un aeropuerto cercano y tocó en la última mañana, con la colina apenas poblada. La interpretación del himno estadounidense con su guitarra fue descrita como el gran momento de los años 60. La situación causó polémica y claramente molestó a más de un ciudadano estadounidense, ya que lo consideraron una deshonra al himno e incluso una provocación. Sin embargo, fue presenciado por una pequeña parte del público que había asistido al festival ya que la mayoría ya se habían marchado (eran las 9 de la mañana de un lunes). El quinteto solo había ensayado dos veces antes de Woodstock y Hendrix no durmió durante los tres días del festival. Aún así, durante 2 horas y 10 minutos, sorprendieron con 16 canciones que incluyeron numerosos temas inéditos, como Message to Love, canción con la que abrió el concierto, dos versiones de The Impressions y un buen repertorio de rock. Éste fue el concierto más largo que ofreció Hendrix en toda su vida.

Pérdidas millonarias, drogas y muertes

Los organizadores de Woodstock tardaron una década en recuperar el dinero que debían. Se gastaron 3,1 millones de dólares y solo llegaron a ingresar 1,8 millones de dólares.

A pesar de que era un festival antibélico, la granja casi se convierte en una batalla campal. La inesperada multitud y el consumo de drogas fueron dos de los alicientes que producieron numerosas peleas entre los que acudieron. La armada estadounidense envió médicos y comida vía aérea. Nueve de cada diez asistente al festival fumaron marihuana y en total 33 fueron detenidos por consumir drogas, según los servicios sanitarios.

El gobernador Nelson Rockefeller declaró en desastre la zona de la granja de Bethel. El departamento de salud documentó 5.162 casos médicos, incluidos 797 casos de uso indebido de drogas. Otra de las notas negativas fue la muerte de dos personas: un hombre por sobredosis de heroína y un adolescente que murió atropellado por un tractor mientras dormía. Demasiado bien salió un festival con una mala estructura organizativa al que acudieron 500.000 personas.

Tres días de paz y música para la historia

Sin embargo, la revista Time lo definió como el mayor acontecimiento pacífico de la historia. Sin duda Woodstock significó el apogeo de un movimiento que sirvió para movilizar a medio millón de personas en una granja durante tres días en los que la música fue su mayor protagonista. Muchas familias viajaron juntas, otras se formaron, muchos bebes fueron concebidos y alguno que otro nació. Miles de historias siguen surgiendo hoy en día de un festival que 50 años después sigue estando igual de vigente en su espíritu en busca de la paz y su música.

Fotografía | David Wilson | James M. Shelley | Marjut Valakivi | Mark Goff

Daniel Juárez

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