Walls and Bridges

John Lennon, el 9 de The Beatles

En Liverpool la pasión por el fútbol es comparable a la que se tiene por The Beatles, aunque los integrantes de la banda más exitosa y alabada de la historia no sentían especial apego por este deporte. Alfred Lennon no supo contagiar la pasión que sentía por el Liverpool a su hijo John, quizás porque siempre estaba en la mar y no quiso saber nada de él hasta que triunfó en la música. John Lennon nunca fue aficionado al deporte rey, a pesar de ser considerado el que mejor le pegaba a la pelota de los cuatro de Liverpool, pero sí que tuvo cierta vinculación a lo largo de su vida como cuando sugirió colocar a Albert Stubbins, leyenda de los reds, como el único futbolista entre las grandes personalidades que salían en la portada del álbum Stg. Pepper, o cuando entonó el nombre de Sir Matt Busby, que estuvo cinco años en Anfield antes de fichar por el Manchester United, en la canción Dig It. Sin duda la relación más significativa con el fútbol es la que vivió en dos momentos de su vida que conectan a través de un dibujo que realizó a la edad de 11 años y que la añoranza en uno de los peores momentos de su vida le llevó a utilizar como portada de su disco Walls and Bridges.

The lost weekend

15 de septiembre de 1973, John Lennon aterriza en Los Ángeles junto a su secretaria personal y nueva compañera sentimental, May Pang, donde espera comenzar otra etapa en su vida tras la separación de mutuo acuerdo con Yoko Ono. El detonante fue la relación que Lennon tuvo durante un tiempo con otra mujer cansado de los celos que sentía por Yoko. El exBeatle deja atrás, en Nueva York, un matrimonio roto en el que había perdido la confianza y da comienzo a lo que denominó como the lost weekend, en alusión a la película de Billy Wilder protagonizada por Ray Milland. Para John, en principio, fue una liberación ya que se encontraba soltero, una situación que conocía poco ya que había estado casado desde los 20 años. Había vivido preso de su popularidad y de sus matrimonios y quería volver a disfrutar de una vida lejos de ambas.

John y May tienen dos problemas al llegar a L.A., apenas cuenta con unos cientos de dólares y de un alojamiento. Yoko no quiere que Lennon dilipendie su dinero y sigue manejando los asuntos económicos del matrimonio, ya que era una separación que no había desembocado por el momento en divorcio. Lennon se pone en contacto con su abogado, Harod Seider, para que interceda con Capitol Records para que le adelante 10.000 dólares de sus royalties, mientras tanto dormiría con May en el duplex del abogado. Para recuperar liquidez le vende a Ringo su casa ubicada en Tittenhurst, donde grabó Imagine. En octubre, con dinero en los bolsillos, la pareja se muda a Bel Air a la mansión del productor Lou Adler. Asentado y más desahogado económicamente John Lennon viaja a Las Vegas para ver actuar a su ídolo Fats Domino.

Se acerca la navidad y May intenta acercar a John con su hijo Julian, al que no ve desde hace casi cuatro años, con una visita programada. La añoranza que le produce volver a ver a su hijo hace que los encuentros se produzcan más regularmente, incluso que John le compre una guitarra Gibson Les Paul y una batería, además de incitarle un interés a la música y enseñarle algunos acordes.

Lennon necesita más dinero y junto con May Pang, se reúne con Phil Spector en la mansión de Pyrenees Castle, en Alhambra, para hablar sobre un proyecto que el propio John llamaba Oldies but mouldies, y que consistía en la grabación de temas de rock de los años 50 y 60 que siempre habían sido una referencia para él. Las sesiones de grabación se desarrollaron en la sede de A&M Records y se convirtieron en continuas fiestas de alcohol. Lennon se encontraba en un estado agresivo permanente mientras que Spector, continuamente borracho, presentaba cuadros paranoicos que le llevaron en una ocasión a amenazar con una pistola al propio John. Las sesiones acabaron prematuramente en el estudio A&M cuando Spector derramó vodka sobre la mesa de grabación y provocó la expulsión inmediata de los allí presentes por los daños causados. Spector desapareció con las cintas y Lennon entró en un círculo de excesos y depresión que tuvo su punto álgido en el club nocturno del Trobadour donde es expulsado borracho junto con Harry Nilsson, su compañero de juergas por la época.

Con la liquidez que disponían, May Pang alquila una casa en la playa de Santa Mónica donde John hará de productor de Nilsson ante la imposibilidad de recuperar las cintas que Spector se había llevado de la grabación pendiente de su disco. La casa se convierte en un nido de fiestas, alcohol y cocaína, donde se dejan caer con cierta frecuencia Ringo Starr y Keith Moon. El 28 de marzo recibe una visita inesperada: los MacCartney. Paul y Linda fueron invitados a participar en las grabaciones que estaban llevando a cabo el 31 de marzo junto con Stevie Wonder, Harry Nilson, Jesse Ed Davis y Bobby Keys. La sesión dejó mucho que desear por el lamentable estado de Lennon pero desembocó en el tema A Toot and a Snore in ’74, editado en un singular disco pirata de la última sesión de grabación en la que los dos exBeatles tocaron juntos.

En mayo de 1974, Lennon y Pang regresan a Nueva York para asentarse en un ático en el 434 de la calle 52 Este con unas vistas espectaculares a la ciudad. Lennon dejó de beber y se concentró en la grabación de su próximo disco.

Extrañando a Yoko

En junio de 1974, Lennon empieza a grabar con músicos de sesión de Nueva York y con el pianista Nicky Hopkins las maquetas y canciones que formarían parte de su próximo álbum: Walls and Bridges. Uno de los días de grabación aparece por el estudio Elton John diciendo que le gustaría grabar una canción junto a él para su nuevo disco. Elton acompaña al piano y al órgano a John mientras cantan a dúo. Tras finalizar la grabación Elton le afirma que acaban de hacer un número uno y le hace prometer a John que si alcanzan ese puesto en las listas tendrá que volver a los escenarios y tocarlo junto a él.

Las palabras de Elton John se cumplen y el tema que lleva por nombre Whatever gets you thru the night, finalmente alcanza el primer puesto en las listas de singles estadounidenses la misma semana en que Walls and Bridges se alza hasta lo más alto de las listas de LP. Tras perder la apuesta, Lennon hace su primera aparición pública en mucho tiempo el 28 de noviembre de 1974, en el Madison Square Garden, interpretando el tema junto a Elton John. También tocaron juntos dos temas de The Beatles, I saw her standing there y Lucy in the sky with diamonds. Esa noche se encuentra entre el público Yoko Ono, quien se reúne con Lennon entre bastidores en lo que se vislumbra como el fin de the lost weekend. El sonido de Walls and Bridges muestra a un John Lennon más optimista que en su anterior disco, Mind Games, pero deja claro a través de las letras de Going Down On Love, What You Got, Bless You y Nobody Loves You que ha echado de menos a Yoko Ono durante el periodo que ha vivido sin ella.

Las visitas de Julian Lennon se siguen produciendo y la buena relación padre-hijo entre ambos se plasma en una visita esporádica a Estados Unidos del joven Julian, que sentado en la batería que le regaló John, es participe de la grabación de una versión de Ya Ya, que será el tema que cierra Walls and Bridges.

Añoranza de la infancia

Al ver a su hijo de once años sentado a la batería, John seguramente sintió la añoranza de cuando él era un niño de su misma edad y pintaba acuarelas en la cocina de la casa de la tía Mimi, para evadirse de la triste infancia que vivió en Woolton, al sur de Liverpool. Esa nostalgia le hizo decidir que usaría uno de esos dibujos para la portada de su nuevo álbum.

Se trata de una escena futbolera fechada por el propio John con una caligrafía temblorosa veintidós años atrás en junio de 1952. En el dibujo se representa la final de la FA Cup disputada el 3 de mayo de 1952 en Wembley entre el Newcastle United y el Arsenal, en concreto cuando el delantero chileno, Jorge Robledo, anotó el gol del triunfo para las urracas. En la escena también aparecen el meta George Swidin, que ve como la pelota se introduce en la portería sin poder hacer nada, Walley Barnes, el encargado de marcar a Robledo, y el delantero Jackie Milburn con el número 9 a la espalda.

John copió la escena de algún diario de la época ya que no disponía de un televisor para reproducir detalles tan minuciosos como el escudo blanco que usó el Arsenal para ese partido. Aún no se sabe porque recreó ese gol, algunos afirman que en realidad era un autorretrato en clave, en el que John se había dibujado vistiendo una camiseta con su número fetiche: el 9. Este número le acompañó toda su vida desde la fecha de nacimiento, 9 de Octubre de 1940, el 9 de la calle Newcastle donde vivía cuando era pequeño, o canciones como Revolution 9 o 9 Dream, esta última presente en el disco Walls and Bridges, en el que se juntaron paralelamente dos etapas de su vida.

Fotografía | May Pang | Newcastle Chronicle

Daniel Juárez

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