Víctor Hugo Morales

Poesía futbolística en directo

Víctor Hugo Morales nació, al contrario de lo que muchos pueden creer, al otro lado del río de la Plata. Lo hizo en Uruguay en la ciudad de Cardona en el año 1947. Con nombre de novelista, comenzó a emplearse como periodista en el año 1966, el mismo en el que se disputó el Mundial de Inglaterra.

Su talla como locutor se hizo muy evidente en su país natal pero a los 34 años tiene que exiliarse a Argentina. La dictadura militar de Juan María Bordaberry le había llevado preso en varias ocasiones por su “simpatía” por la libertad hasta que en el año 1978 la Asociación del Fútbol Uruguayo prohibió la voz más famosa de la radio en el país.

Ese mismo año se disputó el Mundial de fútbol en Argentina, donde también se vivía un régimen totalitario militar, que desembocó en la consecución de la primera estrella para la albiceleste. El destino y sus caprichos.

Ya en Argentina, tras cuatro años regalando su voz a la audiencia de ‘Radio El Mundo’ y posteriormente a la de ‘Radio Mitre’, en 1986 ‘Radio Argentina’ le ficha y le nombra director de deportes de la cadena. El gran objetivo, conducir el Mundial que la selección de Argentina disputaría en México.

México 1986

Todo el país dudaba de que el combinado de Carlos Salvador Bilardo pudiera hacer algo importante en esta cita mundialista. No hablemos ya de coser una segunda estrella. El vestuario se llevaba a matar entre partidarios del ex seleccionador César Luis Menotti y el nuevo jefe. Uno de los ejemplos es el cambio de capitanía. Bilardo otorgó el brazalete a Maradona en detrimento de Daniel Alberto Passarella, que había levantado la primera Copa del Mundo para Argentina. Passarella no lo aceptó y acabó apartado. Sin embargo, la fe del periodista uruguayo en la selección albiceleste, en especial en Maradona, fue llevando a la gente poco a poco en volandas para creer en este equipo.

Pasaron la fase de grupos a ritmo de “¡ta-ta-ta!!”, “¡Siempre Maradona!” o “¡Gol argentino!”. Dos victorias frente a Corea del Sur y Bulgaria y un meritorio empate contra la vigente campeona del mundo, Italia.

En octavos, esperaba el país natal de Morales, Uruguay. Cantó como un argentino más el solitario tanto de Pasculli tras una genial jugada de Maradona. Terreno despejado para que el conjunto liderado por el ‘10’ pusiera rumbo fijo hacia la final.

Los cuartos deparaban un enfrentamiento altamente contaminado por la política y la Guerra de las Malvinas. Solo habían pasado cuatro años desde el final del conflicto y las tensiones continuaban latentes. Los hooligans se peleaban con los barras bravas calentando más el encuentro pero el verdadero sentimiento interno de los actores principales del encuentro iba a ser determinante para que fuese el partido más pasional de este cuento llamado fútbol.

Los jugadores se dejaron todo lo que tenían desde el calentamiento, los himnos y durante más de los 90 minutos que duró el encuentro. Maradona puso al servicio de su país hasta la mano, que posteriormente se catalogó de una genialidad divina. Entonces, no había VAR que disipara las dudas de la jugada del primer gol. No obstante, Víctor Hugo lo vio claro y no dudó en contarle la verdad al oyente y, a su vez, proclamar justicia:

“Contra Inglaterra, hoy. Aun así, con un gol con la mano. ¿Qué quiere que le diga?”

Diego abría el marcador en el minuto 51’. Tan sólo cuatro minutos después, un balón dividido en la línea del centro del campo iba a desembocar en un terremoto en el Estadio Azteca de Ciudad de México. La jugada de todos los tiempos:

La pasión y la emoción de una poesía en directo. Es el novelista de Cardona, el poeta de las epopeyas deportivas, la voz del deporte rey. A cada Supporter se le coloca una sonrisa tonta en la boca, se le ponen los vellos de punta cuando escucha esta narración de Víctor Hugo. Así lo reafirmaba justo después uno de los comentaristas de aquella retransmisión inigualable:

“Y este es el relato incomparable por Argentina, del mejor, de Víctor Hugo”

Años después, el mismo Maradona se pregunta absorto la poesía que se hizo de su jugada más famosa:

“Cómo se pueden hilvanar tantas palabras lindas en tan pocos segundos que dura un gol”

Es un relato que sigue muy vivo en la historia del fútbol, pero que al fin y al cabo no deja de ser un recuerdo. Por eso, al reproducirlo, irrumpe el deseo irrefrenable de viajar al pasado en el verano de 1986, sintonizar ‘Radio Argentina’ en el aparato radiofónico y escuchar a Víctor Hugo Morales cantando las gestas de Maradona y compañía para vibrar y gritar en libertad “¡Argentina, campeón del mundo!”.

Y sí, Víctor Hugo, ¡Viva el fútbol!

Ilustración | María Cores

Álvaro Cañete

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