Stefanny Navarro / Stefymadness

Saltando el miedo

El parkour es un disciplina física que consiste en el arte de saltar obstáculos a través de circuitos urbanos. Steffany Navarro es la pintora que a través de sus saltos dibuja trucos al alcance de muy pocos. Lidiar con el miedo es algo que siempre está presente en la gran mayoría de los deportes pero en este solo puedes evitarlo saltándolo.

¿Cómo empezó todo?

Nací en Bogotá, Colombia, y con cuatro años empecé a hacer gimnasia deportiva. Me viene de familia, mi madre y mis abuelos también practicaron. A los 18 años comencé con el Parkour, vi saltar a mis amigos mientras entrenaban y un día probé. Tengo mucha energía y en ese momento no estaba realizando ningún deporte. Empezó como algo divertido pero me ha llevado a muchos sitios.

Comenzó como un entretenimiento.

Sí, como un hobbie, una manera de distraerme y hacer una actividad física. A lo largo de los años me ha dado muchas cosas: me ha permitido viajar, cumplir sueños, mudarme a Madrid sola, estudiar aquí y tener mucha confianza en mí. Es algo que el parkour le da a la gente, tener seguridad en las cosas. Me siento fuerte físicamente y mentalmente, no me da miedo expresar lo que siento y no me da miedo lo que la gente piense de mí.

El hobbie se convirtió en algo más con el paso de los años.

Me lo tomo muy enserio porque es un estilo de vida para mí: entrenar, descansar, llevar una dieta equilibrada… a veces lo siento como un hobbie sobre todo cuando regreso a circuitos más pequeños donde hay niños, los veo jugando, hago recorridos aleatorios y me siento retada como una niña. A la hora de saltar algo más complicado si me pongo seria y no lo veo como un entretenimiento, tengo que concentrarme.

¿Quién te sirvió de inspiración en un primer momento?

El primer referente fue Asier, un chico de Albacete con el que empecé a entrenar. El más grande para mí es Shifer, siempre que veía sus vídeos me decía que quería ser como él. Hoy en día todavía lo sigo pensando.

Es un deporte muy físico asociado en mayor medida al hombre, ¿te ha resultado más difícil abrirte camino por ser mujer?

Hay muchos más hombres que mujeres en el parkour, ellos se animan antes a probar y suelen ser más fuertes y ágiles. Aún así hay cada vez más mujeres demostrando sus habilidades, les da menos vergüenza porque hay más chicas que lo practican y que están en el top mundial junto a los hombres. Eso ha ayudado a perder el miedo, incluso a preguntar cosas o entrenar conjuntamente con ellos sin ningún problema. Todavía queda inseguridad debido a la influencia de los padres y la sociedad que nos ven más como gimnastas. Mis padres al principio me decían que me iba a caer, no lo entendían. Para mí nunca fue un impedimento ser mujer, lo bueno de haber hecho gimnasia es que tenía una buena base física y una mentalidad fuerte.

¿Te ves como una referente dentro del circuito español?

Mis amigos si me ven como una referente porque por desgracia aquí no hay muchas mujeres que hacen este deporte. La verdad es que he publicado vídeos que se han hecho virales, he viajado a muchos eventos y supongo que gracias a eso he llamado mucho la atención aquí. El nivel que tengo, la gente con la que entreno, los más famosos… recibo muchos mensajes de apoyo en los que me dicen que inspiro a muchas personas y que no deje de entrenar. Eso me alegra y me sorprende.

Es un deporte peligroso, ¿has sentido alguna vez miedo?

Es un deporte peligroso como cualquier otro, en este hay más peligro porque estás en la calle, el suelo está duro, no tienes una amortiguación… ¿Qué si he tenido miedo? La verdad es que sí, muchas veces al realizar un salto pensando que era muy largo y que no podía llegar. Con la práctica aprendes a ver los saltos y la posibilidad de hacerlos. Hay un momento en el que tu cabeza hace clic y si lo quieres lo vas a conseguir. Aprendes a controlar cuando vas superando tus miedos.

¿Qué sientes cuándo practicas parkour?

Es muy diverso porque tienes días buenos y días malos. En los malos intento hacer ejercicio aunque no sea el salto más grande pero me muevo en recorridos de fluidez. En los días buenos tienes mucha adrenalina y puedes realizar saltos míticos, grandes, peligrosos… te llenas de emociones. Una vez que lo haces es una liberación porque me hace el día, la semana y el mes. Muchas veces me pongo emotiva cuando me veo saltando, sorprende ver lo mucho que uno progresa en este deporte.

Requiere un tipo de entrenamiento intenso ya que es un deporte exigente.

Para prepararme también hago gimnasia deportiva, natación y estudio deportes. Al principio cuando empecé solo quería hacer parkour, pero una vez que empiezas a darte cuenta de la exigencia que conlleva a nivel lesivo y progresivo te pones en forma con otras disciplinas. Haces rutinas, isométricos, levantas peso en el gimnasio, nadas… mis entrenamientos son variados. Fusiono el crossfit con el parkour ayudada por mi entrenador Karl Flow con ejercicios muy variados de fuerza y resistencia. Ahora tengo más conocimiento por los estudios y me preparo mi tipo de sesiones con estiramientos y descansos.

Es importante tener una persona al lado que te ayude a progresar.

Siempre te va a dar menos miedo y más confianza una persona que te está apoyando y sabe lo que hace.

¿Qué representa tu entrenador para ti?

Todo, me ha ayudado desde el principio. Me dijo que podía conseguir las cosas que quisiera enfocándome en mí. Es una persona muy optimista y positiva, me lo trasmite siempre. Cuando lo conocí me dijo que me acercara al gimnasio de crossfit donde trabaja para entrenar juntos. La primera sesión con él estaba mareada, tenía ganas de vomitar… fue muy intenso. Entrenamos tanto en el box como en exterior y desde hace unos meses me está ayudando con una serie de metas. Gracias a él he podido ganar dos competiciones mundiales y he perdido mucho miedo a cosas que creía que no podía hacer.

Es un deporte bastante lesivo, ¿has sufrido muchas lesiones a lo largo de este tiempo?

Gracias a Dios no. Si tú solo haces parkour tu cuerpo, sobre todo las rodillas y los tobillos, empieza a decir no puedo más. Si no refuerzas los músculos de los ligamentos, tendones, hombros… tienes que fortalecer todo el cuerpo para que a nivel progresivo no te afecte. Puedes caerte, abrirte la muñeca, torcerte un tobillo… pero con el tiempo se va recuperando. Si te dedicas únicamente a saltar y no te cuidas al final estás desgastando tu cuerpo y ahí vienen las lesiones. No tengo ninguna lesión que me impida hacer algo específico pero cuando noto que me duele alguna parte empiezo a reforzarla o acudo al fisioterapeuta y descanso. Intento cuidarme más porque solo tenemos un cuerpo en la vida.

Es duro ya que tienes que tener una buena forma física y un equilibrio mental para superarte, ¿lo has pasado mal en algún momento?

Sí, cuando empecé era muy divertido pero hace dos años empecé a notar molestias en la rodilla y esguinces. Curaban rápido pero me preocupé bastante porque llegó un punto después de un entrenamiento en el que llegué a casa llorando porque me dolían las rodillas. Me sentía frustrada porque no sabía qué hacer y no podía entrenar al 100%. Creía que no era un deporte para mí, que era débil, que terminaría mal, que me caería… estaba muy negativa hace un año. Mi entrenador me dijo que entrenase menos en la calle y fue cuando comencé a nadar, a realizar trabajo específico, a ir al fisio… Investigué por mi cuenta entrenamientos para recuperaciones articulares porque es lo que más sufre. Con el tiempo me fui dando cuenta de que tienes que ir cuidando más el cuerpo y no tienes que saltar todos los días: relájate y cuando el cuerpo te diga no, no lo fuerces.

¿Te planteaste dejar de practicar parkour?

Nunca le dije a la gente que lo quería dejar pero pensaba que era muy duro. No podía subir escaleras por el dolor, me daba miedo. Siempre pensaba en los buenos momentos que me daba el parkour: hacer buenos saltos, entrenar, conocer gente… eso no lo cambio, solo quería encontrar el problema y la solución.

Eres deportista pero también estudiante y trabajadora.

Hay días en los que por ejemplo voy a clase, llego a casa y no hago nada más, ni estiro. El cuerpo me pide descanso absoluto, otros días en cambio, que suelen ser la mayoría, intento dar el 100% cada vez que entreno ya sea en natación, baile, gimnasio, parkour… Casi todos mis amigos practican y eso une mucho y hace comunidad. La verdad es que tengo pocos amigos que no lo hagan, me gusta mucho vivir este deporte a todas horas. Puede que esté un poco obsesionada pero bueno es lo que pienso. También trabajo como especialista de cine, hago shows, clases de parkour y compito a nivel internacional. Mi círculo está basado en el deporte.

Un futuro prometedor.

No me gusta decir lo que va a pasar porque habitualmente acaba pasando otra cosa. Me enfoco en el deporte, me gustaría ser entrenadora personal deportiva. En cuanto al parkour me gustaría seguir practicándolo superando mis límites y mis objetivos. Sobre todo quiero tener buena salud física y si me lo permite mi cuerpo y el dinero seguir viajando y compitiendo. Si no me veo bien físicamente o psicológicamente seguiría entrenando pero no a tanto nivel.

El parkour es un deporte joven que está creciendo mucho en los últimos años. Se han celebrado nuevos campeonatos homologados a nivel mundial y cada vez es más conocido por la sociedad, ¿hacia dónde va este deporte en un futuro?

Creo que de aquí a cuatro años está en las Olimpiadas. Ya se está comentando y cada vez es un hecho que está ahí cada país con su federación está realizando competiciones nacionales. España no se está quedando atrás y ahora cuando empiece este año están organizando un torneo nacional para tener más atletas que vayan a las competiciones internacionales. Se pierde la esencia de este deporte por desgracia pero también depende de la mentalidad de cada uno. Si quieres entrenar tu cuerpo para ganar competiciones es asunto tuyo, yo quiero entrenar el mío porque me encanta el deporte y me gusta entrenar. Cuando pasen los años y sea más mayor quiero estar bien, tener movilidad, ser ágil… no quiero perder eso porque es mi esencia. No me gusta que cada vez se está pareciendo más a la gimnasia siendo más estricto y competitivo. Aquí no está pasando tanto como en otros países porque hay mucha comunidad en la calle, el pakour no se toma como una competición.

Entonces perdería su esencia profesionalizándose.

Sí, si los referentes de los niños compiten ellos también van a querer competir. No todas las referencias compiten, sobre todo en España. La esencia no es ganar premios o viajar a costa del parkour, es una disciplina en la que compites contigo mismo. A veces tienes que buscar beneficio y si te lo puede dar por qué no aprovecharlo.

El skate es un deporte que comenzó en la calle y se ha convertido en una disciplina que aglutina mucho dinero a través de patrocinadores, campeonatos, televisiones, marcas… ¿crees que el parkour llegará a ese nivel?

Ya está llegando. Algunos países están albergando competiciones muy grandes donde los sponsors están metiendo dinero, pagando viajes y ofreciendo premios muy buenos. En Estados Unidos se está viendo más porque es donde se mueven los patrocinadores, aquí cuesta porque no saben que es el parkour y no le ven futuro. Sydney Olson ya tiene varios patrocinadores de marcas deportivas y gimnasios. En Turquía Red Bull ha patrocinado a la primera chica.

Quizás vemos algo que debería ser esencial como tener costeados los viajes y alojamientos para que los deportistas puedan centrarse en la competición, pero es complicado tener estos «privilegios» en muchos deportes.

Yo he tenido mucha suerte porque desde el principio me contactó la Federación Internacional que está en Suiza y me pagaron el viaje a Montpellier en 2018. Después fui a China con mi compañero Pedro y nos pagaron ese viaje con hoteles y comidas. El siguiente en Japón también. Ahora que hay muchos atletas en el parkour tienes que estar en un ranking para que esta federación cubra tus gastos, sino tienes que cubrírtelo con tus sponsors o la Federación Nacional.

Has viajado alrededor del mundo.

Al principio iba a pasármelo bien, no estaba tan centrada en una meta. En las últimas dos competiciones me enfoqué más en la velocidad y les pedí consejo a mis compañeros. Grabamos muchos vídeos practicando para hacer los trucos más eficientes. Cuando viajo intento dormir mucho, respirar, darme duchas de agua fría y sobre todo estar concentrada.

¿Duchas de agua fría como costumbre?

Solo por las noches. Acabo cansada, lleno la bañera con agua fría y me ayuda mucho a relajarme para dormir mejor. No tengo ninguna costumbre más, únicamente rezo un poco porque estoy nerviosa y quiero hacerlo lo mejor posible. Intento estar concentrada y pedirle a Dios que me ayude.

Eres campeona del mundo.

No me lo podía creer. En las calificaciones de la primera ronda quedé primera con un margen de más de un segundo y me sorprendí mucho. Estaba acostumbrada a la cuarta o sexta posición en las anteriores competiciones a las que fui. Los entrenamientos junto a mi preparador me sirvieron mucho. En la final me puse muy nerviosa, la gente tenía muchas expectativas para que ganara, tenía mucha presión. Cuando llegué a la meta no quise ni mirar el panel de tiempos, me hice bola y empecé a escuchar a la gente gritar. El cámara, que es español y amigo mío, empezó a gritarme que había ganado. Es un sueño que pude cumplir, sentí la satisfacción de que tanto esfuerzo valió la pena.

Fotografía | Raúl Neciosup | Texto | Daniel Juárez

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