Tiempo de espectáculo en el Yankee Stadium

Espectáculo en las gradas

Entrar al estadio. Pillar una cerveza. Buscar tu asiento. Sentarte. Terminar la cerveza. Levantarte a por un perrito caliente. Volver a tu asiento. Terminar el perrito caliente. Bajarte a por una cerveza. Y aún quedan 3 horas más.

Alguno podría pensar que esta es una rutina más propia de un festival de música que de un espectáculo deportivo, dónde la principal atención del evento se alterna con la pura diversión; el consumo de alcohol, la comida basura (grasienta y deliciosa) y el hablar con tu acompañante de cualquier tema banal ajeno a la la disputa que se da a escasos metros. ‌

Puede ser difícil de entender para alguien criado bajo el dogma de no levantar el culo durante los 90 minutos (120 si se complica la cosa) de duración de un partido de fútbol, pero es posible.    

Si sabes que la lucha de los dos equipos es más parecida a un camino del que no se ve el final, hay que tomarse con calma. Con paciencia y dosificando la intensidad. Con dinero para comprar un cubo de alitas de pollo y dispuesto a darlo todo si te sacan en la «dance cam».

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