Cultura

El salto de la gran evasión

Una de las escenas más icónicas del cine es el salto en moto de "la gran evasión", un momento que esconde una curiosa historia detrás.

Huida en moto

El plan de huida de un grupo de soldados aliados de la prisión de Stalag Luft III, ubicado en la ciudad polaca de Sagan, es la trama principal de La gran evasión, película dirigida por John Sturges y basada en el libro escrito por Paul Brickhill. Un grupo de aviadores británicos y estadounidenses urdirán un plan para escapar del campo Nazi de máxima seguridad donde se encuentran recluidos. Virgil Hilts, capitán de la USAAF interpretado por Steve McQueen, protagonizará una de las escenas más emblemáticas de la película a lomos de una Triumph TT 650 Special.

Un intento de huida que no convenció a McQueen

La llegada al campo de concentración de Roger Bartlett, comandante de la Real Fuerza Aérea británica, supone la activación del plan de escape. Propone organizar una fuga en la que se verán implicados doscientos cincuenta presos. Para llevar a cabo su plan comienzan a excavar tres túneles por los que pasarán todos los reclusos, incluido Virgil Hilts. Tras la salida del túnel, Hilts saltaría al techo de un tren para escapar a Suiza pero el propio McQueen pidió un cambio en la escena. Como buen aficionado al motociclismo, el actor propuso que el ferrocarril fuese sustituido por una motocicleta. Años más tarde afirmó que era una manera de demostrar al mundo que la moto es sinónimo de libertad.

Un buen amigo para el salto

La productora de la película no permitió a McQueen realizar el salto ya que hizo un intento que para nada convenció a la dirección porque acabó estrellándose con la cerca. Ya que no podía realizar el mismo el salto, el actor contactó con Bud Ekins, amigo de salidas en moto y piloto de carreras, para que se encargase de sustituirlo y realizase la arriesgada maniobra. McQueen no se resistió a aparecer en la escena y encarnó a uno de los soldados alemanes que persiguen al fugado. El otro soldado alemán lo interpretó Tim Gibbes, campeón de Australia de motocross. No contento con eso logró que Ekins cobrara 100 dólares por el salto, una cantidad elevada para lo que se pagaba a un especialista en la época. Para que su amigo de correrías se llevase más dinero se equivocaba en la escena de persecución constantemente de modo que la toma se repetía y la cantidad de billetes aumentaba.

La moto elegida

Steve McQueen quería que se utilizase una BMW o una Zundapp militar original para la realización del salto pero desistió al darse cuenta de que ambas motos no tenían apenas suspensión y no hubiesen aguantado el rodaje de la escena. Finalmente se optó por una Triumph TT 650 Special modificada para que pudiese resistir en la caída y pintada de verde con tonos grisáceos. La motocicleta se restauró y se encuentra en la actualidad en el museo Triumph de Hinckley en Reino Unido.

Saltando la cerca

La escena fue preparada por el director de los efectos especiales, que se encargó de localizar el lugar en una pradera de Fussen, en Baviera. También diseñó una rampa de 3 metros de altura para que Ekins pudiese coger el impulso necesario para realizar el salto. Los tres pilotos cavaron, instalaron la rampa y revisaron el lugar antes de hacer una primera prueba para ver si funcionaba correctamente de cara a la grabación final. Ekins logró el salto en su primer intento por lo que se pactó finalmente que la escena se realizaría. Se acordó con el equipo de efectos especiales y producción que el salto se realizaría a 80 km/h pero el día que se grababa la toma definitiva, Akins y McQueen decidieron que era poca velocidad y que no quedaría creíble para emular una huida. El día marcado para grabar la emblemática escena Akins realizó el salto a 100 km/h alcanzando 3,5 metros de altura y 12 de distancia. Mientras el equipo de producción aplaudía la acción, uno de los asistentes de dirección se acercó al piloto:

«Enhorabuena. Bueno, eso es un salto de miles de dólares, si es que alguna vez vi uno»

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