Lugares

Oasis en Maine Road

Los chavales del barrio obrero de Manchester vuelven a casa para poner patas arriba el estadio del equipo de sus sueños en dos noches únicas.

Los Gallagher tocan en casa

Corre abril de 1996, Oasis estaba en plena forma tras la publicación de Definitely Maybe (1994) y (What’s the Story) Morning Glory? (1995) y afrontaban el inicio de temporada de conciertos tocando en ese estadio en el que soñaban con jugar cuando eran pequeños. Ellos van a vivir en su propia piel lo mismo que vivieron los Colin Bell, Peter Doherty o Mike Summerbee, ídolos de la infancia del club al que aman. Tocan en casa ante 40.000 personas que los adoran y que han agotado todas las entradas en un tiempo récord. Las colas para conseguir un boleto recorrían las inmediaciones del recinto, incluso muchos fans pasaron la noche para conseguir uno de los tickets a un precio de 17,50 libras que subió en la reventa hasta las 300 libras. Eran las estrellas, volvían a casa y no podían defraudar.

Sábado 27 de abril de 1996, suena el helicóptero de Morning Glory mientras Noel Gallagher salta a Maine Road seguido de Alan White, Paul Arthurs Bonehead y Paul McGuigan. El público enfervorecido ocupa las gradas y el terreno de juego, aunque este último hoy se traslada a uno de los fondos donde Oasis hará de equipo local y dará el primero de los dos conciertos previstos en el mítico estadio del Manchester City. El primogénito de los Gallagher agarra su Epiphone Sheraton decorada por completo con la bandera de la Union Jack, arenga a los asistentes y empieza a tocar The Swamp Song. Al minuto salta Liam fumando un cigarrillo en los días previos a la prohibición de fumar en lugares públicos, saluda con un «Manchester, Maine Road Madferit», aporrea su pandereta y mira a las masas explotar mientras disfruta del momento. Liam da el pistoletazo de salida al concierto con Acquiesce y todo estalla. Pronto su hermano coge los acordes para finiquitar el primer asalto de un setlist de 16 canciones que continuará con Supersonic, una oda a la actitud desde los acordes iniciales hasta el final. La noche se torna en goleada con Hello, Some Might Say, Roll With It, Morning Glory, Round Are Way, Cigarettes And Alcohol, Champagne Supernova, Whatever, Cast No Shadow, Wonderwall, The Masterplan, Don’t Look Back In Anger y Live Forever. No se olvidan de The Beatles, una de sus amadas influencias, e interpretan I Am the Walrus. Se marchan al túnel de vestuarios parece que todo a terminado pero vuelven para acabar la noche con el Cum on feel the noize que el grupo Slade lanzó en 1973. La banda se va y Noel se queda el último para despedirse del público y regalarles la pandereta de su hermano. Partido de ida con buen resultado para los Oasis de cara al partido de vuelta un día después.

Domingo 28 de abril de 1996, la banda se sentía ganadora, afrontaban la segunda noche en lo más alto y querían dar a sus fans otra noche épica. De nuevo el helicóptero de Morning Glory y Noel Gallagher encabezando la salida del grupo, esta vez más pletórico, ovacionando al público y les lanza un «Hello Manchester» con el típico acento mancuniano y empieza de nuevo con The Swamp Song. Tuvieron las pelotas de empezar ambos shows con dos caras B, el primer gol ya lo han metido. Previamente en el backstage Liam Gallagher vio una sudadera Umbro de color celeste, perteneciente a algún jugador de la plantilla del Manchester City, que se enfunda para saltar al escenario con una cerveza mientras los riffs de Noel sonaban. Segundo gol del encuentro. Paseo de Liam con su jodida actitud por un escenario que se estaba comiendo a bocados y eso que solo llevaba unos minutos sobre él. El setlist del día anterior se repite pero Maine Road vibra más si cabe. Liam comienza a interpretar un par de versos de Whatever y empieza a hace ademanes de desafío a Noel para luego dejar de cantar y sentarse a fumar. Noel sigue con la canción y continúa con Cast No Shadow. Qué sería de los Gallagher sin su pequeña disputa. Vuelve Liam para seguir con una interpretación rápida pero emotiva de Wonderwall y se alterna con con su hermano The Masterplan y Don’t Look Back in Anger. Empieza a sonar Live Forever y se proyectan imágenes detrás del escenario de Elvis, Bob Marley, Brian Jones y Sid Vicious. Suena celestial y de repente Liam se gira para ver proyectado a su querido John Lennon al que lanza varías reverencias. Lo mira pensativo mientras el público termina por explotar en uno de los momentos más icónicos de la banda. De nuevo I Am the Walrus y Cum on feel the noize para cerrar dos noches de ensueño. Todo acaba, han ganado uno de los partidos de su vida. Liam tira el micrófono, Noel alza su Epiphone Sheratoncoge como si fuera el trofeo que han conquistado para para luego posarlo con delicadeza sobre el escenario.

Alan McGee, representante de la banda, no pudo acudir a los conciertos ya que en ese momento luchaba contra una depresión y su adicción a las drogas pero habló años después sobre los eventos en el periódico británico The Mirror:

«Hubo 80.000 fans sumando los dos días. Liam era imparable, Noel era imparable, Bonehead era imparable, para mí fue el mejor line-up que tuvo la banda. Eran intocables. Era la mejor banda británica en ese momento»

Dos noches inolvidables e irrepetibles por la demolición de Maine Road y la disolución de Oasis, la primera por la llegada de los petrodólares y la segunda por aquella pelea en la que Liam le rompe la guitarra a Noel en un backstage en París dejando con las ganas a los más de 30.000 asistentes al concierto y a todos los fans de una banda que marcó historia convirtiéndose en la más grande del mundo, o quién sabe si en un futuro el Ethiad Stadium puede ser el lugar de un reencuentro.

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