Lugares

Los Olivos

Visita a una cancha de barrio humilde de Madrid que ha sido vandalizada y dejada a expensas del paso del tiempo.

Cancha de barrio vandalizada

En el distrito de la Latina, en concreto en el barrio de Puerta del Ángel, un gitano sentado sobre una bombona de butano observa una cancha en un día soleado mientras la fotografío. Los bloques humildes situados entre la calle San Benigno y la de Los Olivos abrazan una pista compuesta por cuatro canastas y dos porterías. Un vallado incompleto con cuatro entradas me permite el acceso pero el estado de los hierros doblados impiden cualquier búsqueda de la foto armónica pues parece que las porterías estén mal alineadas. El piso decolorido practicamente en su mayoría al gris, se vislumbra que un día pudo ser granate, compagina las líneas de juego con las naturales de las grietas que con el paso del tiempo han ido apareciendo y que en el día que visito la zona se encuentran recorridas por el verdín que dejaron las lluvias de la primavera. Los marcos de madera de las canastas están roidos y las redes de los aros desaparecieron hace años, al igual que las de las porterías que flanquean el rectángulo de juego. Una de las canastas, desnuda sin tablero, se proyecta sobre el cemento creando una bella figura geométrica que bien para algunos podría significar arte deportivo. Lo que no es tan artístico son las pintadas que están presentes en ambas porterías y en una canasta que se encuentra marcada con una cruz que parece significar que puede ser la siguiente en perder el tablero como su compañera de pista. El paso del tiempo y el vandalismo han creado un recinto poco apto para la práctica del deporte, aunque cuando los niños salen del colegio ese mismo día aprovechan para llenar la pista, pero con un estilo de dejadez como la que sufren los barrios más humildes de Madrid que necesitan más ayuda social y menos «libertad» de bar. Abandono la cancha pensando que en el pasado vivió días mejores y que quizás, quién sabe si en un futuro, pueda ser reformada como su vecino campo de fútbol del Club Deportivo Goya que hoy día luce un nuevo césped artificial. Me alejo y el gitano sigue sentado sobre la bombona de butano pero ahora disfruta del espectáculo de los niños que abarrotan la pista y que tras hacer la elección de equipos lanzan la pelota a lo alto gritando de júbilo para dar inicio al partido.

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