Hipódromo de Aintree

Jockeys, pilotos, golfistas y aristócratas

En Liverpool encontramos el pequeño pueblo de Aintree, famoso por tener uno de los hipódromos más importantes del mundo. Además de albergar multitud de historias es uno de los más antiguos ya que fue abierto un 7 de julio de 1829. Se dice que la primera competición celebrada fue en 1836 pero los historiadores todavía no han podido confirmar dicha fecha porque los documentos que lo atestigüen son escasos. De manera oficial se cita el año 1839 coincidiendo con el primer Grand National.

Hipódromo de caballos

El lugar fue proyectado desde un principio para la competición de caballos, en el que el Grand National era el principal evento anual. Mucho ha cambiado desde la primera edición hasta la actual. En sus inicios la carrera consistía en un recorrido campo a través en el que se marcaban los obstáculos que los jinetes tenían que saltar. Setos, zanjas y arroyos de los alrededores marcaban el trayecto.

Con el paso del tiempo se acotó un circuito de 3.600 metros en las cercanías del hipódromo en la que alrededor de 40 participantes deberán saltar un total de 30 vallas en dos vueltas completas. Los obstáculos de los que se compone son 16 vallas de las cuales 14 se saltan en dos ocasiones a excepción de las celebres vallas de The Chair (la más alta con 1,6 metros) y The Water Jump que solo se saltan en la primera vuelta. Otras vallas celebres del recorrido son Brecher’s Brook (1,5 metros de altura y casi 2 de caída), Canal Turn y Valentine’s Brook. En los inicios de la competición estas vallas estaban fabricadas de madera y cubiertas con ramas de abetos. Hoy en día el material es abedul plastificado.

En los últimos años, 44 millones de euros se han invertido en las instalaciones para aumentar su capacidad a 60.000 espectadores, introducir dos nuevas tribunas permanentes y un centro ecuestre internacional.

Circuito de Velocidad

No solo caballos compitieron en este recinto. El automovilismo tuvo un lugar muy importante en Aintree ya que se disputó el Gran Premio de Gran Bretaña en cinco ocasiones. La pista se inauguró en 1954 por los pilotos Earl Howe y Raymond Mays. El primer Gran Premio se celebró un año después con la consecución de la primera victoria de Stirling Moss en la Fórmula 1. Pilotos como Jack Brabham, Wolfgang von Trips y Jim Clark o Tony Brooks (compartiendo victoria con Moss en 1957) también se impusieron en este trazado. Alfonso de Portago participó en el Grand National de 1957 y tenía previsto correr en el Gran Premio de Fórmula 1 del mismo año pero falleció en la disputa de la Mille Miglia.

Golf

Dejando las carreras de caballos y automóviles de lado, el hipódromo contiene un campo de golf con 9 hoyos donde los golfistas puede deleitarse jugando con una perspectiva única. También tiene cabida para golfistas de menor nivel con otro campo de prácticas. Se accede a través de Melling Road y solo se puede jugar cuando no hay carreras de caballos ya que comparte partes del trazado del Grand National.

Aristocracia y excesos

Con una asistencia media en las últimas ediciones que ronda los 150.000 espectadores en los tres días de competición, sin duda es uno de los eventos deportivos más atractivos a los que asistir. Los asistentes acuden ataviados de sus grandes galas en un ejercicio de elegancia y sobriedad acorde con la competición equina, siempre vinculada con la alta sociedad. No todo queda en el puro postureo ya que en el Ladies’Day, evento del viernes en el que las mujeres muestran sus mejores galas, los premios pueden llegar a los 30.000 euros.

No es raro tampoco ver a aristócratas, multimillonarios o famosos en las zonas privadas del hipódromo. Los palcos privados se pagan hasta a 600 euros por persona, y el mínimo para reservar es de 30 asistentes. El alcohol es otro de los protagonista que hace que la sobriedad inicial se convierta en desenfreno dejando escenas de autentica locura por un recinto cargado de competición, historia y leyendas.

Fotografía | Paul | Terry Whalebone

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