FC Stroitel Pripyat

Los constructores de la central nuclear

FC Stroitel Pripyat, traducido literalmente, significa el Club de Fútbol de los Constructores de Prípiat. Es sin duda un equipo que sirvió de nexo de unión con los ciudadanos de la bautizada como la ciudad del futuro y los trabajadores de la central nuclear de Chernóbil. La institución quería crecer a la misma rapidez que lo hacía la ciudad y puso todo su empeño para conseguirlo. Los acontecimientos históricos nos privaron de conocer hasta donde podría haber llegado un equipo que estaba llamado a alcanzar la élite del fútbol soviético.

Fútbol y cerveza

En la Unión Soviética los equipos de fútbol se creaban alrededor de instituciones oficiales como el ejército (CSKA Moscú) o la policía (Dinamo Moscú). La industria también aportó sus clubes como el de los trabajadores de la fabrica agrícola Rostselmash (FC Rostov), del automóvil (FC Torpedo), del ferrocarril (Lokomotiv Moscú) o los de la planta de metal de Leningrado (Zenit). En esos momentos la central eléctrica nuclear Vladímir Ilich Lenin​ era uno de los proyectos soviéticos más ambiciosos y también aportó un equipo: FC Stroitel Pripyat.

Uno de los principales impulsores de la creación del club de fútbol fue Vasili Kizima Trofimovich, el jefe de construcción de la central y la ciudad de Prípiat. Vasili lo tenía claro para impulsar el fútbol en aquella población:

“Tenemos gente en cuatro turnos de trabajo. Nadie se va a relajar en ninguna parte más que yendo a ver fútbol y bebiendo una botella de cerveza”

Se encargó de organizar una plantilla de jugadores compuesta por constructores de la planta de Chernóbil y se convirtió en el primer y único presidente de la entidad. El club fue fundado a mediados de la década de 1970 y ya estaba listo para jugar partidos.

De las pachangas al fútbol amateur

En un primer momento el club era un equipo formado por aficionados que tomaban los partidos como un elemento de ocio y para fomentar la práctica deportiva. La equipación oficial consistía en una camiseta negra con finas rayas verdes y pantalón negro por completo al igual que las medias. También utilizaron una camiseta blanca con detalles oscuros en las mangas. Todo era muy modesto al principio ya que no competía en ningún torneo oficial y su pequeño campo, donde entrenaba y disputaba los partidos, estaba en medio del bosque.

Fue en 1981 cuando comenzó a participar en torneos oficiales y a disputar la segunda división de la Liga de Fútbol Amateur Soviética. Los resultados fueron mejorando temporada tras temporada, incluso llegando a ganar el título de la zona de Kiev. Era el momento para dar un salto a nivel deportivo e institucional.

Hacia el fútbol profesional

Una de las primeras decisiones cuando el equipo fue admitido para disputar la Liga de Fútbol Amateur fue la de nombrar como entrenador a Anatolly Shepel. El nuevo técnico había tenido una carrera destacada como delantero en clubes de alto nivel como el Dinamo de Kiev, el FC Chornomorets Odessa o el Dinamo Moscú. Incluso llegó a disputar un partido con la selección de la URSS en un amistoso. La experiencia que le había dado el fútbol profesional sería un aliciente para el crecimiento de un club tan modesto.

Shepel también sería el director del fútbol base con jóvenes de Prípiat. La cantera aportaría en generaciones venideras chicos de la ciudad y sería uno de los pilares de futuro sirviendo de ejemplo frente a otros equipos que fichaban a golpe de talonario.

Otro de los elementos que se llevaron a cabo para continuar creciendo es la creación de un nuevo estadio. Se proyectó una infraestructura a lo grande con una capacidad de 11.000 espectadores y llamada Avanhard. El presidente, Trofimovich aseguró que el desarrollo y la construcción de un nuevo reactor de la central era tan importante para los residentes de Prípiat como el nuevo estadio de fútbol.

Contratos con trampa

El Stroitel no podía competir en el aspecto de fichajes con los equipos más potentes por lo que ideó una forma de convencer a los jugadores. Además de ser parte de la plantilla del equipo se ofrecía un trabajo en la planta de energía nuclear y un sueldo acorde con ambos desempeños. Una de las claúsulas del contrato eximía de ir a trabajar a la central, es decir, los nuevos futbolistas se podían dedicar única y exclusivamente al deporte a pesar de no jugar en una categoría profesional. A estos jugadores se les llamaba campanillas de invierno, en honor a una planta de la zona que florece en invierno. Se cuidaba a los jugadores hasta el más mínimo detalle e incluso disponían de casa gratis en una ciudad con más comodidades que otras poblaciones soviéticas.

Todo empezaba a sonreír al FC Stroitel Pripyat. El equipo capitaneado por el joven Valentín Litvin cada vez competía mejor, la gente se sentía identificada con el club, las infraestructuras mejoraban e incluso iban a estrenar Avanhard como nueva casa donde jugar. Era un proyecto coherente y sólido sobre el que construir un futuro glorioso.

Traslado a Slavutych y desaparición

La mañana del 26 de abril de 1986 los jugadores se disponían a entrenar para preparar la gran fiesta del fin de semana en la que iban a inaugurar con un partido amistoso su nuevo estadio. Se encontraron en el terreno de juego con militares vestidos con trajes especiales. Uno de ellos se acercó a los jugadores y les ordenó:

«Hoy no vais a entrenar, algo ha ocurrido en la central»

Los jugadores estaban asombrados y expectantes. Desconocían la magnitud real de lo sucedido y se limitaron en su gran mayoría a ser evacuados junto con la población cercana. Otros tuvieron que quedarse como liquidadores para reducir las consecuencias del desastre nuclear que había ocurrido a escasos kilómetros en la planta de Chernóbil.

Tras el accidente se creó la ciudad de Slavutych donde se realojó a toda la población de Prípiat. El equipo pasó a denominarse como el FC Stroitel Slavutych y siguió compitiendo a buen nivel. El sueño se apagaba y nada volvería a ser lo mismo. El proyecto solo duró un año más siendo la temporada 1987/1988 la última que el equipo de los constructores jugó al fútbol.

Fotografía | Discover Chernobyl

Daniel Juárez

Deja un comentario