Eau Rouge

La montaña rusa de Spa-Francorchamps

Trazas con finura la horquilla de La Source y embocas una larga recta descendiendo a un 15% con el pedal a fondo y sin esperarlo aparece una autentica montaña rusa ante tus ojos. Te haces pequeño dentro del coche, el estómago se encoge y el cerebro dice que tienes que frenar pero no sueltas el acelerador, parece que tocas el suelo pero sigues sin frenar. Enlazas una serie de curvas a izquierda-derecha-izquierda con una ascensión del 17% a cerca de 300km/h soportando 4G de fuerza desembocando en un auténtico viaje a ciegas que cuando termina nunca olvidarás. Has afrontado el mítico Raidillon de l’Eau Rouge.

Río Rojo

Eau Rouge es un lugar simbólico cargado de historia para los amantes del deporte y sobre todo para los apasionados del motor. Perteneciente desde 1925 al mítico circuito de Spa-Francorchamps diseñado en 1920, está curva recibe su nombre porque transcurre sobre un río de tonalidad rojiza debido a la alta cantidad de hierro que hay en la zona y cuyo óxido tiñe las aguas de ese color. A un sitio tan emblemático no podía faltarle su leyenda que cuenta que recibe está designación a causa de la sangre de los pilotos que se arriesgaron en esa curva y perecieron en el intento tiñendo el agua con su sangre.

No confundir Eau Rouge con Raidillon

Siempre ha existido la confusión de que al sector de Eau Rouge pertenecían las dos curvas vertiginosas del circuito de Spa pero realmente Eau Rouge se encuentra en la base de la colina girando a izquierdas mientras que la otra curva que gira a derechas es el Raidillon que acaba enlazando, desde 1979, con la larga recta de Kemmel donde Mika Hakkinen adelantó a Michael Schumacher en el año 2000 dejándonos una de las imágenes más icónicas de la historia de la Fórmula 1. El piloto finlandés comentó su jugada tras la carrera:

“Pensé que el monoplaza iba a estallar porque eso lo puedo hacer en la clasificación, pero no en la carrera porque todos los elementos están más desgastados”

El conjunto de enlazadas ha sido renombrado como Raidillon de l’Eau Rouge aunque en la cultura popular automovilística siempre ha sido conocida como Eau Rouge. En los orígenes solo existía la primera curva de izquierdas que desembocaba en Ancciene Douane, una curva lenta de casi noventa grados que se encontraba muy próxima a la aduana de Bélgica con Alemania. Los organizadores pronto buscaron una solución para encontrar un trazado más rápido y crearon una curva que conectaría con Eau Rouge y Kemmel, sortearía la colina y a la que denominaron Raidillon.

El mejor accidente de su vida

Entrenamientos de 1998, el Winfield Williams número 1 pilotado por Jacques Villeneuve vuela sobre el circuito de Spa cuando empieza a negociar el Raidillon de l’Eau Rouge pero pierde el control del monoplaza y se estrella a más de 250km/h contra las protecciones. La sesión se suspende durante 25 minutos y el piloto, vigente campeón del mundial por aquella época, acude a los médicos del circuito. A pesar de lo espectacular del golpe no le diagnosticaron ninguna lesión y puede correr el gran premio de ese fin de semana. El canadiense no tuvo mucha suerte en el trazado belga, al año siguiente en un pique con su compañero de equipo Ricardo Zonta acabaron estrellándose tras intentar afrontar la famosa curva a fondo. Pero sin duda dejó una de las frases más contundentes en referencia al accidente que tuvo en 1998:

«He sufrido una de las peores salidas de mi carrera pero ha sido el mejor accidente de mi vida»

Una curva no apta para niños

La dificultad de afrontar el desafío de estas enlazadas no siempre a terminado del todo bien. Stefan Bellof falleció en 1985 cuando pilotaba un Porsche y chocó con Jacky Ickx, y más reciente es el accidente mortal de Anthoine Hubert en el año 2019 cuando impactó con su F2 con Juan Manuel Correa a la salida de la curva. Otros por su parte salieron ilesos como Alex Zanardi cuando destrozó su Lotus en 1993 o Pietro Fittipaldi, nieto del legendario campeón de Fórmula 1, que sufrió un choque en pleno cambio de trayectoria y le ocasionó fracturas en ambas piernas. Uno de los más espectaculares es el que tuvo Matevos Isaakyan en 2018 durante las 6 horas de Spa, el ruso se salió de la trazada de la curva, el vehículo se levanto y salió volando. Por suerte no tuvo grandes consecuencias para el piloto. Alain Prost ya lo avisó:

«Eau Rouge separa a los hombres de los niños»

El campeón volador

El complicado circuito de Spa fue uno de los fetiches del siete veces campeón del mundo Michael Schumacher. Ganó seis veces en el trazado belga convirtiéndose en el piloto de Fórmula 1 con más victorias. Fue un dominador de su tiempo al igual que de una de las curvas más antológicas del automovilismo:

“Cuando llegas a Eau Rouge es como estar volando bajo y, de repente, encontrarte con una montaña de frente”

La curva en la que Senna hablaba con Dios

Actualmente pasar por el Raidillon de l’Eau Rouge pisando el pedal a fondo es algo habitual debido a la evolución de la aerodinámica pero hace unos años era una misión solo para los más valientes. No existían las ayudas a la conducción y los coches se convertían en bestias descontroladas de 900 cv. Ayrton Senna era uno de los pilotos que sabía domar a estas bestias y tenía una mística especial con este tramo de curvas en el que llegó a afirmar que había hablado con Dios mientras las cruzaba. El piloto brasileño es uno de los más laureados en el circuito de Spa ya que se llevó cinco victorias. Un monumento en recuerdo de Senna se encuentra presidiendo Eau Rouge, esa curva por la que los aficionados al deporte sienten devoción y que para el piloto carioca significaba pasión:

«El día que pase Eau Rouge con el pedal a fondo habrá dejado de apasionarme la Fórmula 1»

Fotografía | Christian Bock | John Millar

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