Deporte

Derby della Lanterna

El antiguo faro de Lanterna da nombre al derby genovés entre Sampdoria y Genoa, uno de los más coloridos del panorama del fútbol.

Aquella luz al final del puerto

La Lanterna es el faro más mítico de Génova. A lo largo de su historia, no solo ha sido una referencia vital para la gente del mar, sino que también ha supuesto un símbolo de identidad, pertenencia y resistencia para el imaginario popular en esta peculiar ciudad portuaria del mar de Liguria. Este faro de casi 80 metros de altura ha sobrevivido a batallas, asedios y bombardeos, y fue restaurado en varias ocasiones fruto de decenas de acontecimientos bélicos. No puede ser más icónico, ni más acertado, el apodo que pone nombre al derby futbolístico de Génova. Bienvenidos a un partido casi místico, que divide y enfrenta a sus ciudadanos situándolos en dos bloques de manera irrefrenable. Bienvenidos al Derby della Lanterna.

La hinchada Grifoni siempre ha representando a la facción más popular y tradicional de la ciudad. El Genoa C.F.C. fue fundado en 1893, por lo que estamos ante el club de fútbol más antiguo de toda Italia, originado tras la llegada al Porto di Genova de varios buques cargados de ingleses. Así nacía el primigenio Genoa Cricket and Athletic Club. No hay día en la Nord en el que no se recuerde, y se cante con orgullo, esta condición de club decano.

La Samp, por su parte, es el resultado de la fusión, allá por 1946, de dos escuadras, la Sampierdarenese y el Andrea Doria. Los Blucerchiati se han jactado siempre de portar la bandera de la Génova más moderna y avanzadaEl diseño del escudo supuso una declaración de intenciones y una estratégica y acertada apertura de partida que solamente puede descolocar al vecino. Si los conciudadanos azulgranas habían elegido a un animal mitológico de la heráldica genovesa y sus colores eran un homenaje a aquellos tripulantes ingleses, la Sampdoria se inspiraría también en el mar, utilizando el azul y el blanco junto a un marinero que fuma en pipa (una clara referencia a los Baciccia, navegantes tradicionales de la región).

El primer derby genovés tuvo lugar solo unos pocos meses después de la fundación del nuevo club del viejo y el mar. El encuentro se ha repetido en más de un centenar de ocasiones, paralizando la ciudad y traspasando, siempre, los límites del césped. Si en otros lugares futbolísticos lo que se bate en duelo son el número de títulos, lo que en el Derby della Lanterna se pone en juego es mucho más crucial: se trata del orgullo de los barrios y el sentimiento de pertenencia social. 

A diferencia del derby della mole en Turín, Génova y Samp comparten estadio, el Luigi Ferraris. El graderío de este campo de estética inglesa se divide en dos zonas diferenciadas, ejemplificando, de la mejor de las maneras, la cultura del buen tifo en un país que siempre ha liderado el arte del pavoneo graderil. La Gradinata Nord se destina a los aficionados del Genoa, mientras que la Gradinata Sud de Marassi, barrio donde se encuentra ubicado el estadio, acoge a los seguidores de la Sampdoria. Antes de que ruede el balón, es menester en cada derby que emane un primer ganador tras la salida de los jugadores al terreno de juego. Pinchar en la coreografía inicial supone esperar toda una vuelta de la Serie A para poder redimirse, y eso, ragazzi, supone toda una eternidad, sobre todo si compartes el día a día con tu rival y vecino. Alzarse con la victoria en la “battaglia del tifo genovese” es una medalla y un orgullo a la altura del posterior resultado deportivo. Pobre del tiffosi que se vaya de la lengua en las semanas previas y honor para aquel que consiga enterarse de los planes del contrario. De nuevo, algo mucho más valioso que un simple marcador de un partido.

Pero volvamos al puerto para intentar encontrar la luz necesaria que ilumine la verdadera dimensión del derby genovés. El faro de La Lanterna ha sido objeto de diversas leyendas desde su construcción en el siglo XII. Se dice que los marineros venían a buscar su destello no solo como guía, sino también como un símbolo de protección y pertenencia. Existen numerosos escritos en los que se narra que La Lanterna poseía un poder especial gracias al cual, en las noches de tempestad, cuando las olas rugían y los vientos aullaban, la luz del faro brillaba con mayor intensidad, guiando a los navegantes, que además creían ser tocados por una suerte de bendición. Muchos de ellos ofrecían oraciones o rituales antes de zarpar, agradeciendo la protección del faro y pidiendo que su luz permaneciera siempre encendida. La atmósfera del Luigi Ferraris, especialmente en los días de derby, se transforma en algo casi mágico, y evoca una energía que se asemeja a la que podían sentir esos viejos marineros cuando veían aquella luz al final del puerto. Quizás cada cántico, cada coreografía, cada pancarta y cada grito sean también rituales de invocación de los tiffosi en busca de protección, sentido de pertenencia y orgullo local. Quizás sea esa la explicación más apropiada, y mágica, para acercarse de verdad a lo que significa este partido de fútbol en el noroeste de Italia. O quizá no podamos nunca llegar a entenderlo por completo, y esa sensación, casi mística, solo esté reservada exclusivamente para los habitantes de la ciudad de Génova. Sólo el faro puede arrojarnos esa luz. En cualquier caso, bienvenidos al Derby della Lanterna.

Fotografía | Carlo Grifone

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