Las copas de Schleck, O’Grady y Cancellara

Bebiéndose la vuelta

El 6 de septiembre de 2010 el pelotón de la Vuelta ciclista a España se encontraba descansando en Tarragona. Los participantes aprovechaban el día de asueto para estirar piernas, recibir masajes y reconocer el terreno de las siguientes etapas, pero no fue el caso de Andy Schleck, Stuart O’Grady y Fabian Cancellara, integrantes del equipo Saxo Bank dirigido por Bjarner Riis, que decidieron escapar del ciclismo a través de unas copas en una discoteca de la localidad. Los tres se convirtieron en los reyes de la noche de la ronda ciclista española en esa edición.

Los cuatro valores de Riis

Cuando Bjarne Riis tomó el mando del equipo CSC en el año 2000, un año después de su retirada como ciclista profesional, quiso implantar una forma de trabajo innovadora sentada en la base de cuatro valores fundamentales: comunicación, lealtad, compromiso y respeto. Contrató a Biarne Slot Christiansen, exsoldado de la Unidad de Fuerzas Especiales del Ejército Danés, como consejero de formación encargado de poner en marcha esta nueva filosofía. Era un cambio en la forma de trabajar en los equipos ciclistas profesionales en ese momento, tanto en lo referente al método de formación así como en la relación interna que tendrían los integrantes.

Anualmente se preparaban campamentos de entrenamiento dirigidos por Christiansen al aire libre donde toda la formación se enfrentaba a una serie de pruebas físicas bajo la presión del tiempo. El exmilitar buscaba un fin muy claro:

«Lo que queremos es enseñar a la gente a que pueda lograr sus objetivos mediante la cooperación. Tienen que dar lo mejor de sí mismos en las peores condiciones, cuando cada acto tiene sus consecuencias»

Las pruebas eran variadas y entre las más duras se encontraba la supervivencia en un bosque sueco con unos litros de agua y artilugios básicos de acampada con los que sobrevivir (debiendo organizarse los corredores para cortar troncos, construir balsas, hacer fuego y otras actividades de supervivencia) y una travesía a nado de varios kilómetros en el Océano Atlántico de noche durante una concentración que se desarrolló en Lanzarote.

Trabajar bajo esta presión en equipo hizo que los ciclistas se sintieran más próximos y tuvieron las herramientas necesarias para rendir al máximo juntos en cualquier circunstancia de carrera. En ese momento Bjarne Riis no se esperaba lo que sucedería una década después.

Irrupción de los Schleck

El equipo CSC se convirtió en uno de los mejores del pelotón y llevó a Carlos Sastre a alzarse con el Tour de Francia de 2008. Tras la marcha de Sastre el equipo cambió de nombre a Saxo Bank debido al patrocinio del banco de origen danés, y los hermanos Frank y Andy Schleck junto con Fabian Cancellara tomaron el relevo como jefes de filas. Andy, el pequeño de los Schleck, se posicionó como el líder del equipo con grandes actuaciones en el Tour de Francia, donde quedó segundo y revalidó el maillot blanco de los jóvenes, y la Lieja Bastoña – Lieja donde consiguió un gran triunfo en la clásica belga.

La siguiente temporada debía ser la de su consagración como uno de los ciclistas a tener en cuenta en los próximos años. Se preparó el Tour de Francia a conciencia donde consiguió dos victorias de prestigio en Avoriaz y el Col du Tourmalet pero de nuevo se topó con la segunda posición en carrera. Por delante Alberto Contador, su gran rival en la ronda gala y el ciclista del momento. El español sería descalificado años después por un positivo por clembuterol tras la ingesta de un filete, un caso con un gran repercusión. Andy fue reconocido como vencedor de su único Tour de Francia pero no le gustó la decisión de ganarlo en los despachos como reconoció en una entrevista:

«Como ya he dicho respeto la decisión del TAS, y me la tengo que creer porque yo no soy un experto es estos temas, no soy médico ni científico. Ahora bien, yo saldré en el libro de oro del Tour como ganador del año 2010, pero solo si consigo ganar este año me consideraré el vencedor, sería mi primera gran victoria»

Cuatro días después del final de la Grande Boucle de 2010 los hermanos Schleck anunciaron oficialmente que no renovarían su contrato con la estructura de Riis. Ambos corredores habían desarrollado toda su carrera profesional en el mismo equipo pero querían buscar nuevas experiencias el próximo año.

Crisis en el Saxo Bank

La situación dentro del equipo Saxo Bank de cara a afrontar la Vuelta a España no era la mejor. Kim Andersen, director deportivo del equipo, había sido despedido tras confirmarse que había estado negociando con Flavio Becca, empresario luxemburgués, la creación de una nueva escuadra que él mismo lideraría bajo el sobrenombre de Leopard-Trek. Director deportivo y empresario se reunieron en una cafetería de Courtrai con Brian Nygaard, jefe de prensa por aquel entonces el Sky, para que se unieran a su nuevo proyecto, algo que provocó el agravante para que Bjarne Riss expulsara a Andersen que estaba hablando rivales que ponían en peligro su proyecto.

Con Andersen fuera, Becca dio el siguiente paso y quería que los líderes de la escuadra fueran luxemburgueses así que aprovechó el mal momento del Saxo Bank para negociar con los Schleck para plantearles el suculento proyecto. Esto no sentó nada bien a Bjarne Riss que criticó en L’Equipe Magazine actitudes de Andy Schleck dentro del equipo:

«Durante una concentración, cuando iba a visitar su habitación casi no pude abrir la puerta. Estaba todo desordenado, con ropa por todos los sitios»

También criticó sus formas de trabajo:

«Con Iban Basso era mucho más fácil, si le pedía que se entrenara durante seis horas con solo una pierna, lo hacía. Es mucho más difícil conseguir que Andy ruede seis horas con las dos piernas»

El equipo era un polvorín y Andersen estaban tocando a Fabian Cancellara, Stuart O’Grady y Jakob Fuglsang, ciclistas con los que tenía una buena relación dentro del Saxo Bank para llevárselos al Leopard-Trek. El 14 de agosto se confirmó la incorporación de los Schleck al nuevo equipo luxemburgués

Reyes de la noche de la Vuelta

El 28 de agosto comenzó la Vuelta a España y sería el último gran servicio de los Schleck en el equipo que los vio crecer. Ambos liderarían el conjunto elegido para la ronda española que comenzaba en Sevilla, una ciudad con un color especial. La primera oportunidad de ataque de Andy Schleck no fue en la carretera sino en la noche sevillana en la que junto a Fabian Cancellara y Stuart O’Grady conjugaron el equipo perfecto que levantó las primeras copas en la primera etapa, después caería otra ronda en las madrugadas de Málaga y posteriormente en Murcia. La caravana de la vuelta no es menos ya que se puede ver caer por las noches festivas a miembros de la organización, periodistas, auxiliares, azafatas, incluso otros ciclistas, pero sin duda el trío estaba siendo la sensación.

Transcurría la carrera y la actuación del equipo Saxo Bank no estaba siendo la mejor, en el caso de Andy estaba dejando mucho que desear. Tras la novena etapa, que terminaba en lo más alto de Alcoy, el pelotón se traslado a Tarragona donde disfrutarían de la primera jornada de descanso. Era el momento idóneo para quemar la noche tarraconense. Andy, Cancellara y O’Grady no iban a dejar pasar la oportunidad. La noche empezó con unas copas y acabó a las cinco de la mañana cuando llegaron al hotel de concentración. Sería su última noche de correrías ya que Trey Greenwood, uno de los directivos del equipo, les vio llegar y avisó a Bjarne Riss que fue tajante al día siguiente:

«Andy dice que sólo estaba tomando una copa. Da igual una o diez. No son horas para estar por ahí, sino para estar descansando. La Vuelta es una carrera importante y si no se respetan las normas del equipo, estás fuera»

Riss aprovechó el momento que estaba esperando mucho tiempo y se cobró su venganza en frío expulsando del equipo O’Grady y Andy Slechk, este último nada conforme con la decisión:

«Sí, reconozco que he roto una regla en el equipo por ir a tomar una copa después de cenar y por esa razón Bjarne ha decidido enviar a mí y a O’Grady a casa. Respeto la decisión del equipo, pero ya me estaba poniendo en forma para ayudar a mi hermano en el resto de la Vuelta»

Cancellara se salvó por sus resultados en carrera y porque Bjarne quería apurar su año de contrato en el equipo, algo que el corredor suizo acabó desechando para marcharse al Leopard junto a sus socios de correrías. La victoria final de la Vuelta fue para Vincenzo Nibali pero sin duda Schleck, O’Grady y Cancellara se convirtieron en los reyes de la noche en esa edición.

Fotografía | Eric Gaillard | Félix Ordóñez | Reuters | Texto | Daniel Juárez

Supporter

Deja un comentario