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Antonio Ortega

La figura del que fue el noveno presidente del club blanco quedó en el olvido tras su muerte y el fin de la Guerra Civil española.

El presidente comunista del Real Madrid

La historia del Real Madrid ha estado vinculada a los éxitos deportivos a través de los títulos, los grandes jugadores, los entrenadores más prestigiosos y los presidentes que han dejado un legado en el club. Pocos secretos esconde el equipo blanco ya que copa la actualidad de los grandes medios tanto a nivel nacional como internacional, pero hay una figura desconocida que formó parte del club durante los años 1937 y 1938 en plena Guerra Civil española: Antonio Ortega Gutiérrez.

Ligado al ejército

La vida de Antonio Ortega Gutiérrez estuvo vinculada al ejército en gran parte de su existencia. Nacido a pocos kilómetros de Burgos en Rabé de las Calzadas en 1888, ingresó como militar en 1906 con tan solo 18 años en el Cuerpo de Carabineros. Cuando estalló la Guerra Civil se encontraba en Irún con el rango de teniente desde el que tuvo un papel destacado en la defensa de la ciudad de los ataques fascistas, lo que le valió para ser nombrado gobernador civil de Guipúzcoa en agosto de 1936 tomando el mando de las fuerzas republicanas en la zona y participando en combates desarrollados entre Irún y San Sebastián. La creación del gobierno autónomo vasco conllevó a su cese y fue enviado a Madrid donde se incorporó a las Milicias Vascas Antifascistas.

Mientras tanto sucedió un hecho que tendría gran influencia en el futuro de Ortega: el comité de la Federación Obrera con Juan José Vallejo como líder, incautó el Madrid Foot-Ball Club el 4 de agosto de 1936. La coalición de izquierdas formada unos meses antes y conocida como Frente Popular fue la encargada de llevar a cabo la petición de los socios del equipo. Así los recogían los distintos diarios de la época:

“Un club democrático como el Madrid, con un plantel de socios netamente republicanos de izquierda, no podía temer nada. La Deportiva Obrera, que tiene un gran concepto de los principios deportivos, encontró justos los razonamientos de algunos socios, y juntos concibieron un plan que ha sido puesto en práctica y aprobado sin excepción alguna por todos los sectores deportivos de Madrid. Reunidos socios del Madrid y directivos de la Federación Obrera acordaron designar un Comité directivo que sustituya a la actual Junta directiva. El citado Comité, nombrado ya, está integrado por dos directivos pertenecientes a la Federación Deportiva Obrera. Uno de ellos es Juan José Vallejo”

Diario Informaciones

“El Frente Popular regirá los destinos del Madrid FC y anuncia que el club ha acordado la celebración de un partido internacional con la Selección Soviética para recaudar fondos con destinos a la suscripción abierta a favor de las víctimas de las familias caídas en la lucha contra los faciosos”. También anunciaba la apertura de una suscripción a favor de las víctimas del fascismo. “Este club ha encabezado dicha suscripción con cinco mil pesetas que han entregado directamente al presidente del Consejo de Ministros, Sr. Giral. Todos los empleados y obreros del mismo han contribuido a dicha suscripción con un día de haber, importando en total 286,30 pesetas. Dentro de unos días les imitarán los jugadores, dejando un día de haber en su sueldo”

El Liberal

El Real Madrid durante la II República

Madrid Foot-Ball Club era la denominación que había tomado el Real Madrid tras la instauración de la II República en 1931 cuando muchos clubes de la época perdieron el calificativo de «Real» en el nombre. El escudo también sufrió variaciones ya que perdió la corona y ahora presentaba una forma redondeada por completo con las iniciales del club y una franja morada cruzando el fondo. Durante la etapa republicana el Madrid FC ganó los títulos de liga de 1932 y 1933, y la Copa de la República de 1934 y 1936, siendo este último trofeo el que disputó antes del parón por la contienda nacional en un encuentro en el que venció al FC. Barcelona por 2-1 con una actuación soberbia de Ricardo Zamora donde dejó una parada para la historia en su último partido en el club antes de marcharse al OGC Niza. Durante esos años los presidentes del club fueron Luis Usera (1930 a 1935) y Rafael Sánchez-Guerra (1935 a 1936), este último vinculado a gobiernos republicanos. Guerra fue votado de manera mayoritaría por los socios en 1935, aunque no contó con el visto bueno de una figura que sería relevante en el futuro del club y que votó en contra del presidente republicano, pero se mantuvo como miembro de la directiva: Santiago Bernabéu. Sánchez-Guerra consiguió como presidente una Copa de la República y un Campeonato Mancomunado pero sin duda su aportación más importante fue la salvación de la expropiación del estadio de Chamartín en el proyecto de prolongación de La Castellana.

La llegada de Ortega a la presidencia

Ya en la capital, Antonio Ortega dirigió como coronel la 40ª Brigada Mixta y la 7ª División durante los combates en ciudad en la Ciudad Universitaria. Su buena labor en la defensa le valió en mayo de 1937 ser nombrado director general de Seguridad durante el gobierno de Juan Negrín, avalado por el Partido Comunista al que estaba afiliado. Durante esos meses en los que la guerra avanzaba, el comité presidido por Juan José Vallejo llevaba la dirección del Madrid FC con la ayuda de Pablo Hernández Coronado, secretario técnico del equipo. También contaba con el apoyo de Heliodoro Ruiz, instructor de educación física del ejército republicano que se encargó de velar por las instalaciones. En este contexto el coronel Antonio Ortega fue nombrado por parte del gobierno como presidente de la institución. Las primeras medidas que se tomaron fueron las de intentar que el club jugase partidos benéficos y propagandísticos, por lo que se apuntó al campeonato Superregional Valenciano en el que finalmente no pudo competir por la dificultad de desplazar a los jugadores. Se intentó llevar a cabo una gira por otros países pero tampoco fructificó, así que la última opción fue intentar tomar parte del Campeonato de Cataluña pero la directiva del FC Barcelona se opuso. La actividad durante esa época fue la de disputas de partidos de exhibición benéficos en el campo de Chamartín, así como la cesión del recinto para la celebración de desfiles militares, demostraciones tácticas del cuerpo de Infantería del ejército republicano donde se podía ver a figuras como José Miaja o Santiago Carrillo. Uno de los encuentros más relevantes fue el celebrado en mayo de 1937 en homenaje a la 21ª Brigada Mixta republicana.

El presidente comunista

A pesar de no ser un amante del fútbol, Antonio Ortega fue un habitual en el palco de Chamartín durante los eventos que se realizaban en el campo donde se le podía ver con sus hijas, las cuales llegaron a realizar en varios encuentros el saque de honor. Ortega percibía el deporte desde la compaginación de la formación física de los soldados de cara a estar listos para el combate y el fútbol no fue menos, claro ejemplo las actividades físicas anteriormente citadas que se desarrollaron durante su mandato. Así lo citó en una entrevista que concedió el 15 de noviembre de 1938 al semanario Blanco y Negro::

“La nueva práctica del deporte aplicada a la guerra ha evitado, en primer lugar, el preciosismo y la exhibición, y ha conseguido que los soldados, libres de antaños prejuicios, fortalezcan sus músculos, alimenten sus pulmones y posean una resistencia esencial hoy en cualquier clase de combate”

Su visión del fútbol era la de la pureza del deporte por encima de la mercantilización o el negocio, algo que ha cambiado de tal manera que el Real Madrid es uno de los clubes punteros a nivel global en la actualidad. Así se manifestaba en la misma entrevista en Blanco y Negro:

“No se parecerá en nada al que se practicaba antes del 18 de julio. Me refiero a su organización, naturalmente. No se comerciará con fichas, ni con ‘ases’, ni con la juventud”

Ortega organizó el Trofeo del Ejército del Centro pero su sueño era la de construir un campo de fútbol que fuera la referencia del país tomando a Madrid como la capital de España:

“El Madrid, y yo estimaré que así sea, debe conseguir el mejor campo deportivo de España, el más importante estadio. La ciudad, que se ha ganado heroicamente su capitalidad, debe tener todo aquello que poseen otras ciudades que han sido más frívolas con relación a la guerra”

Un sueño que se gestaría ya con el franquismo y conseguiría un de sus sucesores, Santiago Bernabéu, un personaje con una ideología totalmente opuesta a la de Ortega pero que compartía la visión de un Real Madrid con un estadio referente a nivel nacional.

Fin y olvido en la historia blanca

El ascenso de Antonio Ortega paró cuando fue destituido después de la polémica que se generó tras ordenar el arresto de Andrés Nin, uno de los líderes del Partido Obrero de Unificación Marxista, siguiendo la indicación del jefe de la policía secreta soviética en España, bajo la acusación de espiar para Franco. Después de la destitución fue nombrado comandante del III Cuerpo del Ejército pero tras triunfar la insurrección del coronel Casado fue cesado y se marchó a Alicante donde esperaba coger un barco que le llevase a Argelia pero fue detenido el 13 de abril de 1939. Dos meses después el 15 de julio de 1939, tras un consejo de guerra, fue ejecutado en la cárcel del Castillo de Santa Barbara mediante el garrote vil.

Al acabar la guerra y con la instauración de la dictadura franquista el club recuperó la denominación de Real Madrid y la corona en su escudo. La situación del equipo era delicada con un campo prácticamente destruido por los bombardeos y una plantilla que no llegaba a los efectivos necesarios en el campo para competir. Durante el periodo de reconstrucción presidieron la institución Adolfo Meléndez, Antonio Santos Peralba y Santiago Bernabéu, que tomaría las riendas del club de 1943 a 1978.

La figura de Antonio Ortega Gutierrez quedó olvidada en la historia del Real Madrid ya que ni en la página web del club donde se citan a todos los presidentes, ni en el libro de las bodas de Oro, ni en el libro oficial del centenario se hace alusión a la historia de Ortega dentro del club. Otro personaje importante que cayó en el olvido es Perico Escobal, capitán del club en los años 20 y jugador de la selección española durante los JJOO de París en 1924, que que murió sin ningún reconocimiento en 2002 en su casa de Nueva York donde se exilió del franquismo por su ideología de izquierdas. La investigación de la revista Sàpiens sobre Antonio Ortega Gutiérrez ha permitido conocer al que sería el noveno presidente del club y descubrir más en profundidad el contexto del equipo durante la Guerra Civil que estuvo fuertemente vinculado a la izquierda y a la República. ¿Pero por qué nunca se reconoció a Ortega como presidente? La opinión unánime de historiadores y directivos se basa en que nadie eligió a Antonio Ortega a través de ninguna votación. Tampoco votaron a Santiago Bernabéu, ya que fue elegido directamente por la junta directiva. Saquen sus conclusiones y no olviden que un día el Real Madrid también tuvo un presidente comunista: Antonio Ortega Gutiérrez.

Fotografía | Cordon Press

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