Personas

Walter Tull

La dura historia de superación racial del hombre al que el color de su piel, un balón y un fusil le cambiaron la vida para siempre.

Futbolista y oficial del ejército británico

La historia de Walter Tull fue dura desde el principio hasta el final. Le tocó vivir una época en la que por ser negro te complicaba aspiraciones como ser futbolista u oficial del ejército británico, pero los abucheos desde la grada o el racismo dentro de las tropas no le impidieron llegar a las metas que se marcó a lo largo de su vida, una vida que acabó pronto en un campo de batalla de la Primera Guerra Mundial pero que bien merece ser recordada para que perviva la memoria de un hombre que no lo tuvo fácil y puso su granito de arena en la lucha contra el racismo.

La familia

Walter Daniel John Tull nació el 28 de abril de 1888 en Folkestone, un municipio costero ubicado al sureste de Inglaterra en el Canal de la Mancha y perteneciente al condado de Kent, sitio originario de su madre, Alice Elizabeth Palmer. Su padre, Daniel Tull, era un carpintero de barcos en Barbados, lugar donde nació y del que emigró a Inglaterra alejándose de los años de esclavitud por los que tuvo que pasar su familia. Sus padres habían sido deportados desde África para trabajar en la plantación de azúcar de Clifton Hall y el patriarca de los Tull quería otra vida mejor lejos de las plantaciones y campos de algodón. El matrimonio de Daniel y Alice tuvo tres hijos más: Edward James Alexander Tull-Warnock, Cecilia Sarah Ann Tull y Elsie Tull.

El joven Walter comenzó a estudiar en la escuela de North Board School pero pronto sobrevino la tragedia a su familia, su madre fue diagnosticada de un cáncer de mama que en poco tiempo acabaría con su vida. Tull tenía siete años. Un año después su padre se casó con una prima de su fallecida esposa Alice, Clara Palmer. Con ella tuvo una hija, Miriam Victoria Alice Tull, pero tres meses después la desgracia visitaría de nuevo a la familia y Daniel Tull fallecería de una enfermedad cardíaca.

Clara Palmer se encontraba viuda, con cinco hijos y poco dinero por lo que se vio obligada a enviar a un orfanato a los niños que se estaban en edad escolar, Walter y Edward. Fue en el orfanato metodista de Bethnal Green, Londres, donde Walter acabó criándose y tuvo el primer contacto con el fútbol, un deporte que pronto empezó a gustarle y donde destacó. Su hermano Edward tuvo más suerte ya que fue adoptado por una familia de Glasgow que le proporcionó los medios para convertirse en dentistas y la primera persona negra en ejercer esta profesión en Reino Unido.

El fútbol

La adopción de Edward fue un palo para Walter ya que ambos hermanos habían permanecido muy unidos dentro de un orfanato donde no lo tuvieron fácil por el color de su piel. Él se refugió en el fútbol donde seguía destacando por su rapidez y sus capacidades para alojar el balón en la portería. A pesar de estar virtudes, ningún equipo amateur quería contar con él por ser negro hasta que el Clapton F.C. se cruzó en su camino en 1908. Logró firmar un contrato con el club e hizo una gran tripleta con Charlie Rance y Clyde Purnell. La táctica predominante a principios de siglo XX era un 1-2-3-5 en la que la posición que Tull ocupaba en el campo era la de inside forward, algo así como el acompañante del delantero centro o de falso nueve. En solo una temporada logró anotar 11 goles y conquistar la FA Amateur Cup, la London County Amateur Cup y la London Senior Cup. El periódico Football Star lo denominó como the catch of the season (uno de los descubrimientos del año). Los logros conseguidos en tan corto plazo no fueron suficientes para ganarse a los aficionados que seguían abucheándole por su color de piel, pero sí para llamar la atención de ojeadores de grandes equipos entre los que se encontraba el Tottenham Hotspur que lo firmó con 21 años y una prometedora carrera por delante.

Su periplo como spur comenzó con una gira de verano por Argentina y Uruguay, lo que lo convirtió en el primer futbolista de color en jugar en América latina. Su debut como futbolista profesional fue el 1 de septiembre de 1909 como visitante en Roker Park contra el Sunderland que acabó derrotando al Tottenham por 3-1. El resultado fue lo de menos ya que había conseguido alcanzar un peldaño que lo convirtió en el tercer hombre negro en jugar en el fútbol profesional en Inglaterra después del Arthur Wharton, portero del Sheffield United, y Billy Clarke, jugador del Aston Villa. Su estancia en White Hart Lane no fue del todo agradable ya que seguían los insultos de sus propios aficionados desde la tribuna. Él se mantuvo sereno incluso en la visita a Ashton Gate, estadio del Bristol City, donde recibió los peores improperios de esa temporada. Poco a poco fue apagándose su figura dentro del equipo hasta acabar con los reservas. Sus números en dos temporadas fueron 2 goles en 10 partidos, pocos minutos para un jugador tan joven que pronto encontraría otro destino.

El Northampton Town, dirigido por el innovador Herbert Chapman, lo fichó el 17 de octubre de 1911 y cuatro días después debutó con victoria contra el Watford. Lejos del bullicio y los prejuicios de Londres, Tull encontró el lugar apropiado para tener regularidad y disfrutar del fútbol. El apoyo de Chapman fue importante ya que para él no fue un problema el color de piel, le dio galones y lo colocó asiduamente en las alineaciones del equipo aprovechando sus cualidades para impulsar al conjunto. Desde su llegada hasta 1914 jugó 111 partidos en los que anotó 9 goles, pocas dianas que no hacían valor real de su aportación al equipo. Ese mismo año, el 28 de julio, estallaba la Primera Guerra Mundial en la que Tull también sería protagonista.

La guerra

La Gran Guerra cambió la forma de entender los conflictos bélicos. La introducción de nuevas armas más destructivas, la aviación, los tanques, la guerra de columnas o los combates en las trincheras, hicieron más cruento que nunca la contienda. Las bajas eran tan elevadas que se movilizaron muchos estamentos de la sociedad en los distintos países participantes. En Inglaterra Jorge V envió a miles y miles de muchachos al frente, mientras tanto el 1 de septiembre de 1914 se inauguraba la temporada de fútbol profesional pensando que el conflicto acabaría rápido para el país. A las pocas semanas las bajas eran muchas más de las esperadas y pronto surgió el debate de si los futbolistas debían luchar o no. Hasta el mismísimo Sir Arthur Conan Doyle, el padre de Sherlock Holmes, se pronunció sobre la situación:

“Si un futbolista tiene fuerza en las piernas, que marche y combata”

Mientras que unos pedían la inclusión de los futbolistas en el ejercito otros decían que el fútbol debía seguir ya que levantaba la moral de la población y servía de entretenimiento para alejarse de las noticias horrorosas que llegaban de los campos de batalla. Pero no solo era debate fuera de los terrenos de juego si no que pronto empezaron a verse situaciones tensas dentro de ellos durante los partidos. Finalmente todo desembocó en la creación del Football Battalion en diciembre de 1914. Los futbolistas llenos de exaltación nacional se fueron alistando y enviados inmediatamente a los campos de batalla a los pocos días de empezar la instrucción pues estaban en forma y prestos para combatir.

El soldado F/55 Tull se alistó en el 17.º Batallón del Regimiento de Middlesex el 21 de diciembre de 1914 y se convirtió en uno de esos futbolistas, el primero del Northampton Town. Luchó en la cruenta batalla del Somme a la que sobrevivió pero fue enviado de nuevo a Gran Bretaña ya que los doctores le habían diagnosticado una «crisis maniática aguda», lo que hoy en día conocemos como estrés postraumático. El infierno que estaba resultando la Primera Guerra Mundial provocó no solo secuelas físicas si no mentales en los combatientes. Walter se recuperaba en Escocia y se apuntó a un curso para oficiales, cosa que no fue bien vista por los formadores que sostuvieron que no había plazas para suboficiales coloniales, a lo que Tull respondió:

“Señor, nací en el condado de Kent. ¿Es Kent una colonia?”

Finalmente fue admitido y tras finalizar con la instrucción se le concedieron los galones de subteniente. Ya recuperado de nuevo al campo de batalla, en este caso en Italia donde combatió entre 1917 y 1918 destacando la incursión nocturna en la que dirigió a una compañía de 26 hombres sobre el río Piave, en territorio enemigo, de la cual todos sobrevivieron. Tull se convirtió en el primer oficial negro del Imperio Británico y esos hombres que cruzaron el río Piave en parte de su compañía: el 23º batallón. El 8 de marzo fueron enviados de nuevo a territorio francés, en este caso al norte, donde los alemanes preparaban la Operación Michael. Esta ofensiva comenzó el día 21 de marzo con el objetivo de romper las líneas aliadas y avanzar en dirección noroeste para apoderarse de los puertos situados en el Canal de la Mancha que abastecían a los británicos y para hacer que estos retrasasen sus posiciones hacia el mar. El día 25 Tull y su batallón se encontraban cerca del pueblo de Favreuil, próximo al Paso de Caláis, cuando los alemanes comenzaron a ametrallar su posición, estos no se replegaron para evitar que las líneas británicas cayeran pero eso hizo que se convirtieran en carne de cañón. Tom Billingham, portero del Leicester Fosse (el actual Leicester City), intentó que Tull regresase a la línea británica pero fue demasiado tarde. El oficial Walter Daniel John Tull fue acribillado y su cuerpo se perdió en el infierno del campo de batalla.

El legado

Su familia solo recibió una carta de condolencia donde alababa el valor de Walter y donde lo recomendaban para recibir la Cruz Militar. El Ministerio de Defensa Británico no guarda constancia de tal recomendación, posiblemente por el incendio que se produjo en el archivo en el año 1940. La medalla nunca llegó al igual que un contrato con el Glasgow Rangers que había firmado antes de ir a la guerra. Su cuerpo quedó olvidado en el campo de batalla pero su memoria perdura hasta nuestros días significando un personaje que hizo historia y luchó contra la injusticia racial durante toda su vida desde los campos de fútbol a los de batalla. Muchos han sido los homenajes que se han llevado a cabo para engrandecer la figura de Tull como varias calles en su nombre, la «Walter Tull Memorial Cup» que disputaron el 28 de julio de 2005 Tottenham Hotspur y Glasgow Rangers, una placa en la casa que tenía cerca de White Hart Lane, una moneda de 5 libras con su cara o un sello conmemorativo. El Museo Nacional de Fútbol británico lo ha incluido en el año 2021 en el salón de la fama. Su memoria descansa inscrita en el cementerio de Folkestone junto a su familia y en el Arras Memorial de Francia, mientras que su figura se mantiene en el Sixfields Stadium, el campo del Northampton y el club de su vida, a través de una estatua y una inscripción:

“Walter Daniel John Tull ridiculizó las barreras de la ignorancia, su corazón aún late con fuerza”

Fotografía | Getty Images | Museo de Folkestone

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