Frontón femenino

Dueña de la pista

Alargado, estrecho y con tres paredes coronadas por 36 metros recubiertos con rebote. Apto para la práctica de todas las modalidades de pelota. Ella, de blanco impoluto, hoy es la dueña de este frontón que lo recibe con su mejor suelo azul y gris pulido.

Las pelotas amarillas caen sobre la pista y el contraste es visible. Comienza el juego y las bolas empiezan a rebotar contra la pared. El silencio del comienzo se corta y la música sale de la raqueta, una Boris Becker de los noventa, como si de una guitarra se tratase. Al principio sin acierto y después con fina sutileza.

La delicadeza de sus golpeos contrarresta con las huellas de las pelotas en las paredes verde botella. El juego no para y no parece conformarse con ser la reina de la pista. Es su frontón y quiere demostrar de lo que es capaz. La intensidad no es alta pero parece que baila sobre la pista cada vez que busca una bola que termina domesticando primero contra el cordaje y después contra el muro.

Chica pared frontón verde amarillo

Las pelotas ruedan sin sentido hasta que se detienen en cualquier lugar del piso. Una esquina, el centro o un lateral. De la raqueta dejaron de salir notas hace un rato y  ahora descansa en el suelo. No ha sido su mejor sesión pero no será la última. Ella camina convencida hacia la grada de colores vacía que la espera como la vencedora de un encuentro que ya tenía ganadora antes de empezar. El partido ha terminado.

Chica frontón grada colores

Fotografía | Javier Villabrille | Modelo | María Magro | Texto | Daniel Juárez

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