El viaje de los inventores del cine al presente

Los Lumière en el siglo XXI

¿Qué pasaría si en un viaje al año 1895 el científico de Regreso al futuro, Doc Brown, perdiera su famosa máquina del tiempo con forma de DeLorean cerca de la casa de Auguste y Louis Lumière (inventores del cinematógrafo) y que estos, con mucha pillería y una gran capacidad deductiva, tomaran “prestado” el artefacto para viajar al presente?

Pasar de ver como un puñado de gente abandona, asustada, una de tus primeras proyecciones –donde la inocencia visual de los espectadores les obliga a huir de la sala, temerosos de que sus vidas toquen fin cuando el tren que aparece en la película “descarrile” fuera de la pantalla– a ver como todo el mundo pone indescriptibles muecas frente a su móvil para activar los filtros de Instagram, es un hecho que puede dejar descolocado a cualquier inventor/cineasta/viajero del tiempo.

Quizás hubiera sido mejor para los pioneros de la imagen en movimiento avanzar tan solo unos pocos años en el tiempo, para curiosear el éxito y repercusión de su creación. Salvo encuentros con sus “yos” del futuro, que pudieran dañar el continuo espacio-tiempo, no habría grandes cambios. Al igual que ellos hicieron en su momento, los intrépidos cineastas de principios del siglo XX estarían intentando crear un lenguaje propio para el nuevo medio y sentando las futuras bases del séptimo arte, y de lo audiovisual. Viaje didáctico y sin percances.

Pero, sin duda, el peor destino para dos hombres pervertibles, en lo que a tecnología se refiere, sería viajar a nuestra década. La sorpresa de los hermanos Lumière podría ser motivo de paro cardiaco, descartando cualquier caso de arritmia producida por el cambio de época. El presenciar la degeneración de la estirpe del cine, ejemplificada mediante vídeos de caídas, niños que comen salchipapas, gatos que tocan el piano, tutoriales de belleza, bebés muy monos que hablan entre ellos, y un largo etcétera que todo el mundo con un Smartphone y con acceso a las redes sociales (Youtube, Facebook, Vine) conoce, podría ser demasiada culpabilidad que soportar para un ser humano. Aunque, por suerte, en este caso son dos.

Su famosa frase: “El cine es una invención sin ningún futuro”, les daría de lleno en toda la cara. Su invento, el primogénito de una larga familia de captadoras de fotogramas por segundo convertido en un dispositivo rectangular y portable capaz de grabar y reproducir imágenes en movimiento de cualquier hecho cotidiano, incluyendo la infinidad de momentos absurdos que representan la vida. Sería fácil pensar: “Si lo llegamos a saber no inventamos nada”, pero siempre hay que buscar el lado positivo de las cosas.

Fotografía | Tylwyth Eldar

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