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París y el balompié

El fútbol que fue, que es y que quiere ser

París nunca ha sido una ciudad especialmente futbolera, desde luego muchos menos que el resto de capitales europeas, con clubs en la élite mucho más longevos. Si pensamos en un escudo hegemónico en la ciudad, estamos hablando sin duda del PSG, pero escarbemos más allá analizando los tres ejemplos más representativos de la capital parisina. El regreso del Paris F.C. a la Ligue 1, y el ascenso paralelo del Red Star a la Ligue 2, nos devuelven una postal olvidada: la de una capital con tres almas futbolísticas, cada una contando una historia distinta de uno de nuestros deporte favorito.

PSG: El fútbol del presente

Nadie encarna mejor el fútbol moderno que el Paris Saint-Germain: inyección catarí, estrellas globales y estadio boutique. El PSG es el espectáculo total. También es, para muchos, el símbolo de todo lo que el fútbol ha perdido: espontaneidad, identidad local (salvando algunos ejemplos internos de agrupaciones de fans) y desarraigo.

«A veces miro a mi alrededor y no reconozco este club. Lo amo, pero ya no sé si es nuestro», confesó hace unos meses un aficionado histórico del PSG en una entrevista con Le Parisien. En su rostro, el orgullo de los títulos convivía con la nostalgia de los domingos en familia, antes de que todo se transformara en pasarelas y marketing. El dominio apabullante del PSG ha forzado una respuesta, casi cultural, al estilo de Manchester, Salamanca o Ceares, generando anticuerpos y creando en la ciudad el espacio idóneo para que surjan, o resurjan,  historias que merecen ser contadas.

Paris F.C.: El fútbol que vuelve

El Paris F.C. es una anomalía sostenida desde hace décadas. El club fue germen del PSG en 1970, pero decidió seguir su propio camino. Un camino largo, empedrado, casi invisible. Durante 46 años, vagó por diferentes divisiones inferiores, sin estadio propio, sin hinchada masiva y sin titulares. Hasta hace muy poco.

«No hemos subido con dinero, hemos subido con memoria», declaró su entrenador, Stéphane Gilli, hace unos días, tras el 1-1 que certificó el ascenso. El chiste se cuenta solo, pues el club fue comprado por los dueños de Louis Vuitton y por el grupo RedBull.

El Stade Jean Bouin, apenas a cien metros del Parque de los Príncipes, acogerá la casa del club y el nuevo derbi capitalino. «Hay gente que llevaba media vida esperando esto. Algunos ya no están para verlo. Este ascenso es para ellos,» dijo Maxime Lopez, figura del equipo, con los ojos húmedos ante los micrófonos de RMC Sport. El París F.C. ha ascendido y la ciudad, por fin, tendrá su derbi. El menos histórico de Europa y el más tardío en llegar.

Red Star: El fútbol que resiste

Y en las sombras, en Saint-Ouen, donde Qatar ni Red Bull llegan, sigue respirando el Red Star. Fundado en 1897 por Jules Rimet —el mismo impulsor del Mundial—, es el club más antiguo de los tres. «Mientras exista el Bauer, habrá fútbol de verdad en París,» sentencia un mural a la entrada del estadio. Aunque el club de la estrella roja ha sucumbido a la entrada de un pequeño grupo inversor (no todo va a ser romanticismo) sus hinchas rechazaron mudarse a una sede más moderna para seguir sintiendo el cemento de la grada de pie. «En cada socio hay un recuerdo. No vinimos a ver influencers, vinimos a defender una manera de sentir,» dijo con orgullo Ahmed, uno de los miembros del colectivo de ultras del Red Star, al canal France 3.

Al igual que el Paris F.C., el Red Star también ha ascendido, aunque a Ligue 2. Sin estrellas mediáticas, pero con una identidad innegociable seguirán siendo el tercer club en discordia de la ciudad. En cada partido, en cada pancarta, en cada cerveza compartida en los bares de Saint-Ouen, se juega un partido que poco tiene que ver con el de sus dos vecinos: el de no vender el alma al mejor postor al palco.

Tres París, un mismo deporte

Lo que ocurrirá en la pasarela de la capital francesa a partir de la próxima temporada será único y digno de seguimiento. Tres clubes y tres fotografías del fútbol actual. Un equipo que se presenta ante el espejo de esmoquin y encarna el presente hipermoderno. Otro que se viste de Inditex, la clase media viéndose elegante e imitando la manera de moverse del vecino rico. Por último, el viejo rockero con mala salud y chupa desgastada con parche de estrella roja que se niega a entrar por el aro de la moda actual. 

PSG, Paris F.C. o Red Star. Elige tu propia aventura 

Fotografía | Omar Ramadan

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